Vuelven los pajaritos fritos

 17 de julio de 2008

Algo debe de tener lo prohibido que tanto nos atrae. Tenemos los hipermercados repletos de todo tipo de comidas procedentes de todo el mundo, pero las ilegales nos gustan especialmente.

El venado se puede comer en muchos restaurantes, aunque si ha sido cazado por furtivos y logrado de estrangis sabe diferente, mucho mejor. Los cangrejos de río se venden en las pescaderías, pero esos son americanos, y siempre hay gente con tanto dinero como poco seso dispuesta a comprar los últimos cangrejos autóctonos españoles.

¿Se acuerdan de los pajaritos fritos? Fueron durante siglos la tapa más famosa de nuestras tabernas, especialmente de Madrid hacia el sur, tan popular como barata. Cazados con redes y cepos, se atrapaban por millares todo tipo de aves, la mayoría insectívoras como las currucas o los escribanos. Desplumadas y fritas en aceite bien caliente, se comían en cazuelas de barro, cubiertas con sombreretes de papel. Por suerte, la Unión Europea nos obligó a desterrar tan salvaje opción gastronómica. Pero se siguen comiendo.

Sin ir más lejos, Irene Ruiz se encontró este invierno en Posadas (Córdoba) decenas de cepos de costilla bajo los que encontró recién muertos numerosos mirlos, colirrojos y petirrojos.

Y Juan Ramón ha localizado este verano dos mesones en Granada en cuyas cartas de tapas se anuncian sin complejos raciones de pajarillos fritos por 12 euros. Respecto a estos últimos quiero creer que en realidad sean codornices a modo de ecológico sucedáneo, aunque tengo mis dudas.

¿Cuándo nos quitaremos de encima tan perversa atracción por lo prohibido? ¿O será nostalgia de los tiempos del hambre, la cazurronería y el estraperlo? En todo caso, quien come pajaritos fritos es que, definitivamente, tiene el cerebro frito.

En el siglo XVII se preparaban en hatillos de seis “paxarillos” lardeados con tocino y asados todos ellos juntos a la sartén con unos dientes de ajo y algo de pan rallado y perejil finamente picado. Así se puede ver en un antiguo grabado decimonónico que me he encontrado este año en la biblioteca de la Fundación Joaquín Díaz en Urueña (Valladolid) y que os reproduzco bajo estas líneas. Eran otras épocas ¿definitivamente superadas?

https://blogs.20minutos.es/cronicaverde/2008/07/17/vuelven-pajaritos-fritos/