18 diciembre, 2019

Si siente una ligera quemazón al orinar…

No puede estar lejos del cuarto de baño…

Y nota que su orina está un poco turbia…

Probablemente tenga una infección urinaria (IU).

El zumo de arándano es un remedio natural relativamente conocido para este problema; después de todo, en los estudios se ha demostrado una y otra vez que es un potente destructor frente a estas infecciones.

Pero encontrar una fuente de calidad puede ser como andar en un campo de minas.

Los beneficios del zumo de arándano son discutibles, porque contiene azúcar, que destruye por completo cualquier beneficio que pudiera obtener.

O bien puede ocurrir que lo que ha comprado resulte ser una especie de “cóctel de arándano” que no contiene zumo de arándano en absoluto.

Pues bien, los científicos acaban de encontrar una manera mucho más sencilla de orinar sin problemas.

Lo que los científicos aprendieron de los cerdos

Los cerdos son uno de los mejores animales a los que recurrir en los estudios científicos, porque son muy parecidos a los seres humanos. Incluso hay una importante rama científica dedicada al empleo del corazón de cerdo para el trasplante humano.

Cualquier experimento ensayado en los cerdos es un buen indicador de que puede funcionar de la misma manera en las personas.

En un nuevo experimento los investigadores dieron zumo de arándano a los cerdos para curar sus infecciones urinarias. Y lo que descubrieron no fue lo que esperaban…

Verá, el arándano rojo funciona muy bien porque evita que las bacterias se adhieran a la uretra. Hasta ahora se creía que eran los antioxidantes presentes en los arándanos la razón de sus buenos resultados, pero cuando los científicos miraron por el microscopio, descubrieron que los responsables no eran los antioxidantes… ¡sino un carbohidrato compuesto!

El carbohidrato compuesto descubierto por los científicos en el origen de los beneficios del arándano es un oligosacárido.

A primera vista, parece un azúcar, pero es más similar a la celulosa y más conocido por usted como fibra.

Los oligosacáridos se encuentran sobre todo en productos como la alcachofa de Jerusalén, la achicoria, los puerros y los espárragos.

Pero también puede encontrarlos en complementos nutricionales bajo los nombres FOS (fructo oligosacáridos), GOS (galacto oligosacáridos) y jarabe de inulina.

También los encontrará en algunos probióticos que no requieren refrigeración (y en algunos pocos que sí).