Frutas como los arándanos y las frambuesas así como la piel de las uvas negras contienen unas sustancias químicas llamadas antocianinas que ayudan al ojo a adaptarse a la oscuridad. Así lo ha dado a conocer un grupo británico de investigación en una reunión celebrada a mediados de septiembre en la Asociación Médica Británica.

También se explicó que otras verduras y frutas como el brócoli, la piel del tomate y el té verde, por su contenido de luteína, reduce el riesgo de padecer degeneración macular.

Por último, indicaron que el pigmento rojo llamado licopeno -que se encuentra en los tomates- actúa contra los radicales libres.

 

Fuente; Revista Discovery Salud. Número 21 – Octubre 2000

11/11/2022