Todos los padres responsables no quieren que a sus hijos les hagan bulling (El bullying escolar, también denominado como hostigamiento o acoso escolar, es el abuso psicológico, verbal, social y/o físico intencionado y repetido que recibe un estudiante por parte de uno o varios de sus compañeros con el único objetivo de producir daño a este. Se caracteriza por ser un acto cruel, bruto y en muchas ocasiones inhumano).

Pero en mi opinión, a veces es necesario. Pues de esa forma se consigue que los niños cambien  de aptitud, costumbre o pensamientos erróneos que puedan tener. Podría ser un aliciente eficaz, que de otra manera, esa persona crecerá con malas ideas, malas costumbres o malos hábitos.

Enseñarles a perdonar también sería bueno que entendieran desde niños que se  trata de un error. La sociedad castiga al delincuente y a los que se saltan las normas y leyes, pues eso hay que hacérselo entender en la infancia. No basta con decir lo siento o perdón. Si alguien hace algo doloso con o sin intención debe pagar por ello. Así es la vida y deben saber que en esta sociedad no tiene cavida el perdón

Si un camarero resbala y rompe la vajilla o tira la comida de un cliente al suelo, eso tiene un valor económico y debería pagarlo. Sería injusto que el dueño del restaurante sufra esas pérdidas.

Si en un transporte público alguien pisa a otra persona porque el conductor ha frenado bruscamente, ha sido porque no ha guardado la distancia necesaria con los demás o no estaba bien sujeto en los distintos agarraderos que hay, por lo que una compensación económica al afectado serviría para que otra vez que viaje con gente ponga los medios para que no le vuelva a suceder.

Retomando el caso del bulling en el colegio. Los maestros deben enseñar a los alumnos que ocasionar daño gratuito (por placer) tiene consecuencias económicas a sus padres. Las multas serán a partir de 100€ en las ofensas como: reírse por el físico de otro, por el color de su piel, porque ha resbalado y se ha caído, por tropezar con un objeto, haber tenido malas notas o por equivocarse al leer un texto.

Si se castiga físicamente por placer y no en defensa propia, las multas no serán inferiores a 500€ por ejemplo, por propinar un guantazo, 300€ por una colleja. Si hay lesiones, serán a partir de 2000€ depende de la gravedad de las lesiones. Ese dinero no se lo podrán quedar los padres del afectado, será íntegramente para el afectado.

Por supuesto  que será imprescindible aportar las pruebas y testigos que demuestre que se han producido los hechos que la víctima haya denunciado. Una forma de conseguir pruebas sería compartir las multas con los que hayan colaborado en filmar lo sucedido. En caso de testimonios falsos será castigado con el doble de la multa para los mentirosos.

Sin embargo, reírse por llevar atuendos ridículos, vitorear a un equipo de fútbol o reírse de alguien por creer en cosas que no existen, por un pircing, por un tatu, pues estaría justificado. Así el afectado aprenderá a meditar las cosas y tener mejor criterio.