Casi la mitad de los residuos que generamos van al vertedero. El triple que en Alemania, Suecia o Dinamarca. De ellos se puede obtener energía

Los gases resultantes de la combustión se filtran y emplean para obtener energía – fcc

NADAL Actualizado: 11/11/2011

La última fracción de la basura doméstica, después de haber sido convenientemente reciclados y eficazmente aprovechados los restos de papel, cartón, envases de metal o vidrio, aún puede ser útil. En lugar de ir a un vertedero, puede convertirse en una fuente de energía. Ésta es una de las prioridades que se ha marcado FCC, que convierte la basura que suministra a unos 200.000 hogares europeos en energía limpia. Actualmente ya tiene cuatro plantas de «waste to energy»: dos en el Reino Unido, en Allington (Kent) y Eastcroft (Nottingham); una en Austria, en la localidad de Zisterdorf, y dos en España, en Bilbao y Mallorca.

En España se generan al año unos 600 kilos de basura por habitante, lo que supone un total de unas 24 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos al año, cifra casi coincidente con la media europea. Casi la mitad de los desperdicios (317 Kg/habitante y año) llegan al vertedero, frente a los 100 Kg/hab. y año de países como Alemania, Bélgica, Dinamarca, Suecia y Países Bajos.

Para la valorización energética de los residuos, el primer factor a tener en cuenta es su potencial energético. Los plásticos y los residuos industriales líquidos, por ejemplo, tienen un alto poder calorífico mientras los residuos orgánicos y los industriales sólidos un poder medio. En la incineración la homogeneidad de los residuos no es necesaria. La combustión se produce a temperaturas que oscilan entre 850 y 1.000º C. Para minimizar el impacto medioambiental de los gases resultantes, éstos se someten a un proceso de limpieza en el que se aplican una serie de filtros y elementos químicos que ajustan las emisiones a la normativa europea. El vapor obtenido alimenta la turbina que genera a su vez energía eléctrica. Los transformadores adaptan la corriente de salida a las líneas de alta tensión para su transporte, y de aquí la electricidad generada pasa a subestaciones eléctricas que adaptan el voltaje al que requieren los destinatarios finales de la energía.

Sin embargo, en cuanto a incineración, España con 35 Kg/hab. y año, ocupa un lugar retrasado en el contexto europeo, donde países avanzados desde el punto de vista medio ambiental como Francia, Holanda, Suecia, Luxemburgo o Dinamarca, se alcanzan los 300 Kg/habitante y año. Por tanto, existe un potencial importante de crecimiento en la valorización energética de los residuos para desarrollar una política acorde con nuestros niveles actuales de generación de residuos. FCC cuenta dos plantas en España: Zabalgarbi, en Bilbao, y Tirme, en Mallorca, con una capacidad total de tratamiento de 1,8 millones de toneladas de basura al año. La incineradora de Zabalgarbi transforma en energía eléctrica los residuos sólidos urbanos procedentes de los municipios de la margen izquierda de la ría: Ortuella, Gallarta y Musquiz, Santurzi, Portugalete, Sestao y Baracaldo, y de otros municipios vizcaínos, en total, el 35% de la que se produce en Vizcaya. La planta tiene una capacidad anual de tratamiento de 250.000 toneladas y está preparada para generar 760 millones de kilowatios/hora al año, lo que equivale al 10% de la electricidad que consume Vizcaya y al 30% de la que se utiliza en los hogares y en los comercios.

La incineradora de Son Reus (Mallorca) tendrá próximamente una tercera línea de tratamiento. Su capacidad eléctrica será en total de unos 45 megavatios, un 5% de la potencia de todo el archipiélago. La actual planta genera 23 megavatios y la nueva alcanzará los 38. Actualmente, se generan al año unas 700.000 toneladas de residuos en toda la isla, y con el tercer horno se dará cobertura a todos los residuos generados en Mallorca.

https://www.abc.es/natural/energias-renovables/abci-basura-energia-201111110000_noticia.html

4/10/2020