Cáncer: la esperanza que brotó en la isla japonesa de Kyushu

Estimado Lector,

Lo que voy a contarle es un suceso real que interesa especialmente a todos aquellos a los que el cáncer, de una forma u otra, les toca de cerca.

Ocurrió hace no mucho en Japón, cuando desde la pequeña isla de Kyushu, situada al sur del archipiélago, llegó un extraño rumor: los cultivadores de un tipo de seta muy particular parecían “inmunizados” frente el cáncer.

Al principio, los científicos de la capital nipona reaccionaron con escepticismo.

Entre ellos se encontraban algunas de las mentes más brillantes de la investigación contra el cáncer y, tras tantos años de trabajo, ¿cómo iban a aceptar de la noche a la mañana que una simple seta pudiera vencer esta enfermedad?

Sin embargo, frente a la magnitud y la persistencia del rumor, algunos de estos científicos decidieron ir a la isla de Kyushu para desvelar el misterio.

Nunca hubieran imaginado lo que descubrieron allí.

El rumor era cierto: los investigadores pudieron demostrar científicamente que los cultivadores de aquella seta medicinal tenían un riesgo menor de padecer cáncer.

Exactamente ¡un 40% menos que el resto de la población!

Y para ellos no había ninguna duda: el fenómeno estaba claramente relacionado con el hecho de que los cultivadores consumían regularmente esta seta de extraordinarias virtudes.

Pero ¿qué tenía esa seta de especial para poder obrar algo así?

Una seta milenaria capaz de lograr lo imposible

Después de aquel primer descubrimiento, investigadores japoneses y de otros países del mundo han probado científicamente las propiedades de esta seta en pacientes con cáncer.

Los estudios han proporcionado resultados impresionantes, tanto en la prevención de diferentes tipos de cáncer como en el apoyo a los tratamientos de quimioterapia y de radioterapia.

Juzgue por sí mismo:

  • Cáncer de cuello de útero. Uno de los activos naturales que se encuentra en esta seta, denominado compuesto correlacionado de hexosa activa(AHCC, por sus siglas en inglés), es capaz de destruir el virus del papiloma humano (VPH), y, por tanto, de prevenir este tipo de cáncer.
  • Cáncer de pulmón. En este caso, la eficacia de la quimioterapia aumenta hasta en un 50% gracias a la toma de la seta descubierta en Japón, según un estudio del año 2006. Los efectos secundarios de la quimioterapia también se ven reducidos significativamente (disminución del número de leucocitos en sangre, náuseas, etc.).
  • Cáncer de estómago. La esperanza de vida de los pacientes con este tipo de cáncer que toman un extracto de esta seta ¡se duplica! Y si ya están siguiendo un tratamiento de quimioterapia recuperan el apetito y el sueño.

Los beneficios de esta seta japonesa también se han constatado en pacientes con cáncer colorrectal, de hígado y de páncreas.

Además de los primeros descubrimientos hechos con los cultivadores japoneses, otros estudios posteriores han confirmado que puede jugar un papel positivo en la prevención de tumores.

Por ejemplo, un estudio de 2015 en el que varios adultos sanos fueron tratados con esta seta demostró su capacidad para activar las defensas naturales contra el cáncer.

¿Cómo una simple seta puede ser tan prodigiosa?

Para contestar a esta pregunta, antes me gustaría incidir en cómo se trata el cáncer en la actualidad, tanto en España como en la mayoría de los países occidentales.

En el momento en el que su médico le anuncia que tiene esta enfermedad, su vida está en juego y él no asumirá la responsabilidad de proponerle ninguna otra cosa fuera del protocolo habitual. Esto es, siempre le dará una solución limitada, que además puede tener riesgos y conllevar efectos secundarios adversos.

Así ocurre con la quimioterapia o la radioterapia, responsables de las consecuencias que todos conocemos:

  • Pérdida de cabello.
  • Náuseas.
  • Fatiga extrema.
  • Colapso del sistema inmunitario (lo que a menudo condena a los pacientes a recaídas, ya que las células cancerígenas pueden volver a multiplicarse en un cuerpo debilitado).

La causa de todos estos efectos secundarios está en que la quimio y la radioterapia atacan a las células cancerígenas y a las sanas ¡indiscriminadamente!

Para el enfermo de cáncer, es todo o nada

Por lo tanto, la arriesgada apuesta de su médico es matar sus células cancerígenas asumiendo que también puede destruir las sanas.

Es duro, pero es la verdad: la quimio y las radiaciones debilitan el sistema inmunológico y pueden tener consecuencias graves sobre el estado general de salud del paciente.

Contrariamente a estos tratamientos de choque que propone la medicina convencional, la seta japonesa anticáncer de la que le hablo no tiene ningún efecto secundario.

Mejor aún, como ha podido comprobar en los estudios citados anteriormente, reduce los efectos tóxicos de los tratamientos convencionales.

Esto lo convierte en un valioso aliado como complemento a las terapias convencionales para los pacientes que padecen cáncer, ya que:

  • Reduce la agresividad del tratamiento.
  • Acelera las posibilidades de remisión.
  • Disminuye los riesgos de recaída.

Y también aumenta la fuerza para luchar contra el cáncer

Además, en lugar de atacar las células de su cuerpo esta misteriosa seta refuerza las capacidades del organismo para luchar por sí mismo contra el cáncer.

Esto es muy importante, pues las personas no se ven afectadas por esta patología a causa de un ataque repentino de células cancerígenas, sino porque su sistema inmunológico se debilita.

Ahora mismo, mientras usted está leyendo estas líneas, su cuerpo lucha para impedir la formación y la posterior multiplicación de células cancerígenas.

Mientras su sistema inmunitario sea lo suficientemente fuerte, lo conseguirá sin problemas. Por el contrario, si está debilitado las células cancerígenas ganan la batalla a las células sanas, y es entonces cuando surge el cáncer.

Entonces, por lógica, lo primero que hay que hacer es reforzar el sistema inmunológico.

Esto es precisamente lo que hace la seta de la que le estoy hablando. Y probablemente no haya ninguna otra sustancia natural capaz de hacerlo de una manera tan rápida y eficaz.

Así lo pone de manifiesto otro estudio sobre pacientes de cáncer que tomaron un complemento nutricional a base del extracto de esta seta. Tan sólo 16 horas después de la toma, ¡sus células inmunitarias habían destruido un 40% más de células cancerígenas!

¿Por qué nunca había oído hablar de ella?”

Probablemente se estará preguntando por qué una seta tan valiosa como esta es a la vez tan desconocida.

Pero no es exactamente así: esta increíble seta anticáncer es el shiitake. Seguro que le suena haberla visto en los menús de los restaurantes orientales y también en algunas fruterías, donde ya empieza a ser bastante común.

Pero no es del shiitake de uso culinario del que le estoy hablando hoy, sino del de uso medicinal.

En Japón, este tipo de shiitake se prescribe por la mayoría de los médicos, ya que forma parte de los tratamientos básicos contra el cáncer.

Lo mismo ocurre en China y en otros países de Asia, donde las propiedades de esta seta son conocidas desde hace mucho tiempo.

El problema es que en estos países tan fuertemente poblados la vida moderna tiende a aumentar el número de personas con cáncer, y la demanda de shiitake medicinal nunca había sido tan elevada.

Además, al ser el shiitake un hongo natural no se puede producir industrialmente, como hacen los laboratorios farmacéuticos con las moléculas químicas utilizadas en sus medicamentos.

Así que la cantidad que existe de shiitake medicinal es limitada, y eso aumenta su valor.

En Japón, especialmente en la isla de Kyushu, aún se cultiva de forma tradicional. Las setas se siembran y crecen sobre troncos de madera de alrededor de 1 m. Hacen falta 16 meses para que este champiñón crezca correctamente.

Escasez del shiitake medicinal

Para intentar solucionar este problema y satisfacer la demanda, en China se crearon inmensas plantaciones donde el shiitake se cultiva sobre troncos artificiales como los que ve en esta foto:

 

Desgraciadamente, estos esfuerzos están aún lejos de ser suficientes para responder a las necesidades de los países asiáticos.

CONCLUSIÓN: es muy raro encontrar este tipo de shiitake medicinal en Europa, y esa es la razón por la que seguro que ni usted ni tal vez su médico hayan oído hablar nunca de él.

Se trata, no obstante, de uno de los remedios contra el cáncer más prometedores y no puede seguir ignorándolo.

El arma secreta del shiitake contra el cáncer

Los estudios más recientes han desvelado incluso los mecanismos biológicos que permiten al shiitake actuar contra el cáncer: el origen se encuentra en una sustancia natural rara denominada lentinano.

Las investigaciones demuestran que el lentinano es capaz de estimular considerablemente el sistema inmunitario y, por tanto, hacer retroceder el cáncer.

Esta sustancia también actúa sobre los tumores limitando la proliferación celular e induciendo la apoptosis, un fenómeno natural que impulsa a las células cancerígenas a “suicidarse”.

La pregunta es: ¿puede uno beneficiarse de estas increíbles propiedades del lentinano sólo comiendo shiitake?

En teoría, sí. Aunque, desgraciadamente, las autoridades sanitarias de diversos países previenen sobre el hecho de que el shiitake debe estar suficientemente cocinado antes de consumirse, ya que su consumo en crudo puede provocar ciertas dermatitis tóxicas.

El problema es que al cocer el shiitake el lentinano que este contiene se degrada en su totalidad y se hace imposible obtener de él ningún beneficio medicinal.

Por ello, la única manera de aprovechar las virtudes anticancerígenas del lentinano es tomando un extracto de shiitake. Esto puede hacerse mediante dos vías: por inyección (bajo control médico) o, más sencillamente, tomándolo en forma de complemento nutricional, que es exactamente como se lo voy a presentar a continuación.