Un nuevo aparato permite elegir a nuestro antojo la alcalinidad del agua

Un grupo de investigadores japoneses ha desarrollado un dispositivo doméstico bautizado como Generador de Agua Sana Photon que, una vez instalado en el hogar, permite alcalinizar el agua que consumimos para beber y cocinar así como producir agua acida para la higiene, tratar heridas menores o usarlo como plaguicida en agricultura. Es más, otorga al agua -según sus creadores- efectos saludables e, incluso, puede retrasar el envejecimiento.

Estamos hechos en gran parte de agua. Es preciso repetirlo reiteradamente para que lleguemos a asimilar la importancia que semejante información tiene para nuestra salud y nuestras vidas. El 70% del peso de un cuerpo humano es agua (el 80% en el caso de un niño). Y nuestra sangre es en un 90% agua. ¿Puede extrañar pues que el cuerpo humano envejezca y enferme cuando ésta le falta? De hecho, un adulto necesita 2 litros y medio de agua al día para que sus funciones orgánicas se realicen correctamente así que debería beber un mínimo de litro y medio ya que el agua procedente de los alimentos aporta otro litro. Siempre, claro, que se consuma suficiente fruta y verdura; de lo contrario deberá aumentarse en al menos medio litro el agua ingerida.
Piénsese que como resultado de las funciones metabólicas normales un adulto expulsa aproximadamente 2 litros y medio de líquido cada día: litro y medio en forma de orina, medio en forma de sudor, 400 cl. con la respiración y 100 cl. con las excreciones. Por tanto, el agua ingerida debe suplir al líquido eliminado para el correcto funcionamiento del organismo.
Todo esto indica que el agua es, sin lugar a dudas, el elemento sólido más importante para la supervivencia del ser humano y de la especie en su conjunto. E ignorar esta realidad debido a un sistema educativo obsoleto ha llevado a que millones de personas despilfarren desde su infancia el agua con comportamientos poco solidarios, escasamente inteligentes y, desde luego, nada saludables. Afortunadamente vivimos en un país y un continente que todavía no padece graves problemas de abastecimiento -salvo en ocasiones puntuales- aunque eso podría cambiar en sólo unas décadas. Ya hay en el mundo mil doscientos millones de personas sin acceso al agua potable. Y en países como China, la India e Indonesia mueren dos veces más personas por diarrea -a causa de la insalubridad del agua- que por Sida. Es más, se calcula que 6.000 personas -la mayoría niños menores de cinco años- mueren en el mundo  cada día debido a enfermedades causadas por la contaminación del agua a causa de un saneamiento deficiente. Así lo indican los datos del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos presentado en Tokio el pasado año. Y en él se vaticina un futuro aterrador porque se afirma que <<en la peor de las hipótesis, a mediados del siglo XXI 7.000 millones de personas sufrirán de escasez de agua en 60 países» agregando que «en el mejor de los casos serán 2.000 millones en 48 países >>. Y todo ello a pesar de que en los últimos 50 años el consumo de agua se ha duplicado en el planeta (no ciertamente en los países menos desarrollados).
Y sabiéndolo, ¿se realiza su consumo en el mundo privilegiado con inteligencia? No. Más que consumir se derrocha. ¿Se utiliza como recurso fundamental para el mantenimiento de nuestra salud? Tampoco. La realidad es que la gente, en general, sabe muy poco de los beneficios del agua en la salud. Y, sin embargo, deberíamos aprender que consumir suficiente agua cada día no sólo permite prevenir la aparición de muchas enfermedades sino que además retrasa el envejecimiento tal y como venimos explicando en esta revista desde hace meses.
Aún más: incluso podemos pensar en mejorar la calidad terapéutica del agua que bebemos. Puede hacerse porque la tecnología pone hoy a nuestra disposición los medios necesarios para conseguir que la misma agua que consumimos sea todavía mucho más sana. Ya se ha hablado de ello en anteriores reportajes de la revista (vea el apartado especial con los textos publicados sobre la importancia del agua en nuestra web: www.dsalud.com); y en esta ocasión vamos a hacerlo de nuevo pero esta vez refiriéndonos a un aparato japonés que permite tanto alcalinizar como acidificar el agua que bebemos a voluntad.

GENERADOR DE AGUA ALCALINA IONIZADA
Japón es un país muy industrializado y superpoblado que padece graves problemas de contaminación en sus aguas. De ahí que muchos científicos hayan investigado cómo mejorar la calidad de la misma. Y que uno de los logros sea un ionizador que alcaliniza el agua corriente, tecnología aprobada ya hoy por las autoridades japonesas para su uso terapéutico.
Pues bien, esa tecnología ya ha llegado a nuestro país. Nos referimos al Generador de Agua Alcalina Ionizada de la empresa Photon. Un aparato que tiene la singularidad de permitir dividir el agua potable corriente que llega hasta el grifo en agua alcalina -apta para el consumo- o en agua ácida -ideal para limpieza y desinfección-. Y todo mediante un dispositivo que permite hacer la elección de forma prácticamente instantánea.
Se lo explicamos: el aparato tiene en su interior dos recámaras, una con un electrodo positivo y la otra con un electrodo negativo -ambos de titanio recubierto de platino- que están separadas por una membrana porosa que permite el paso de minerales pero no de las moléculas de agua. De esa forma, cuando el agua entra en el aparato los minerales alcalinos -entre ellos el calcio, el magnesio, el sodio y el potasio- son atraídos por el electrodo negativo ya que tienen carga positiva. Y los minerales ácidos, de carga negativa, lo son por el electrodo positivo. Con lo que el aparato concentra en una zona los minerales alcalinos y en otra los minerales ácidos que son los que otorgan la condición de alcalina o ácida al agua.
Luego, para evitar una posible confusión, el aparato hace salir el agua alcalina por un grifo y la ácida por una manguera separada. Con lo que ya estamos en condiciones de escoger agua alcalina ionizada para beber o cocinar, o agua ácida no apta para el consumo pero ideal para el lavado de las manos, la limpieza de la comida y los utensilios de cocina e, incluso, para tratar heridas menores por su potencial esterilizador.
Cabe añadir que la diferencia entre un agua alcalina y un agua ácida se define mediante un marcador convencionalmente utilizado: el «pH» (que significa <<potencial de hidrogeniones>>).
¿Y por qué es importante el grado de acidez o alcalinidad del agua?, supongo que se preguntará el lector. Para explicarlo deberemos sumergirnos en el acuoso interior del ser humano…

EL pH
Todos sabemos que el agua es el mejor disolvente que existe. Pues bien, en el agua potable que consumimos hay un gran número de minerales que son los que definen su acidez o alcalinidad. Y ésta se determina por medio de una escala universal graduada de 0 a 14 siendo 7 el punto correspondiente a la neutralidad. Por tanto, cuando un agua tiene un pH inferior a 7 se dice que el agua -o el líquido que se quiera medir- es ácida, si es igual a 7 se dice que es agua neutra y si es superior a 7 agua alcalina.
Dicho esto hay que añadir que el pH normal del líquido extracelular e intracelular de nuestro cuerpo fluctúa entre 7’35 y 7’45. Nuestro organismo, pues, tiende ligeramente a la alcalinidad. Y de ahí que, según los expertos japoneses, consumir el agua del grifo de nuestros hogares -generalmente agua neutra- sea indudablemente saludable… pero que beber agua alcalina lo sea aún más. Y no -afirman- porque tenga un valor nutritivo especial, incremente la energía o tenga valor medicinal -no es así- sino simplemente porque neutraliza el exceso de acidez de nuestro organismo, algo que en gran medida es el causante de muy diversas enfermedades y del proceso de envejecimiento. Vamos a comentarlo.

EL EXCESO DE TOXINAS
En su actividad metabólica diaria todas las células de nuestro cuerpo, al recibir los nutrientes que convierten en energía, producen desechos. Sean alimentos naturales, sea comida basura, siempre se producen desechos al ser asimilados. Y en su gran mayoría esos desechos -que el organismo elimina básicamente a través de la orina, las heces y la transpiración- son de naturaleza ácida. Y de aquí que la orina y la superficie de la piel sean de naturaleza ácida (bueno, en realidad el pH de nuestra orina oscila entre 4.6 y 8 ya que depende de lo que se elimine). En cuanto a la acidez de la piel ese hecho es positivo porque nos protege de los microbios y virus con los que entra en contacto.
Ahora bien, cuando se rompe el equilibrio y nuestro organismo comienza a producir y almacenar más desechos tóxicos de los que puede eliminar se manifiestan diversas dolencias. Y las principales razones de ese desequilibrio suelen ser las siguientes:
Un estilo de vida sedentario y estresante. Realizamos muy escaso ejercicio, bebemos poca agua y descansamos menos de lo que debiéramos. En suma, llevamos una vida marcada por el estrés y las preocupaciones.
Una alimentación inadecuada. La mayor parte de los alimentos que se consumen son de naturaleza ácida. Las carnes, pescados y mariscos así como la mayor parte de los cereales son ácidos mientras la mayoría de las frutas y vegetales son alcalinos (aunque los cítricos tienen sabor ácido contienen minerales alcalinos por lo cual también se les considera alcalinos).
Un medio ambiente contaminado. Es importante saber que mueren muchas más células sanas de nuestro organismo por las sustancias tóxicas contaminantes depositadas en el agua, el aire y la tierra que por muerte natural en el transcurso de los procesos metabólicos.

EL EXCESO DE ACIDEZ, CAUSA DE MUCHAS PATOLOGÍAS
Según los investigadores japoneses, como el organismo tiene que preservar el nivel alcalino de la sangre para poder mantenerse con vida los desechos ácidos que no logra eliminar los convierte en desechos sólidos. Desechos que, cuando se acumulan, acaban compactándose y convirtiéndose en colesterol, ácido graso, ácido úrico, piedras en los riñones y vejiga, uratos, fosfatos, sulfatos, etc. produciendo un gran número de enfermedades. Es decir, taponan las arterias y los capilares provocando una deficiente circulación sanguínea incapaz de realizar la labor necesaria para mantener el organismo en condiciones saludables. Porque cuando se reduce el suministro de sangre a los diferentes órganos y zonas del cuerpo empiezan a aparecer dificultades en el funcionamiento de los mismos. De hecho, hay investigadores que afirman que incluso muchas de las llamadas enfermedades degenerativas están causadas por un exceso de desechos ácidos tóxicos. W. Crile, ex director de su propia clínica en Cleveland (EEUU), sostiene por ejemplo que «no existe la muerte natural. Todas las llamadas muertes por causas naturales son sencillamente el punto terminal de una saturación de acidez en el organismo».
Una opinión que junto a la de muchos otros especialistas fue recogida por Mary C. Hogle en su libro «Comidas que alcalinizan y sanan» en el que puede leerse: «Cuando el cuerpo llega a los límites de tolerancia para los desechos tóxicos, tanto en el sistema digestivo como en cualquier otro tejido del organismo, comienza de inmediato un proceso de limpieza que puede tomar varias formas: diarrea, dolores de cabeza, gripes, erupciones cutáneas, abscesos, forúnculos, reumatismo, inflamaciones de los ojos o de otros órganos, cataratas, escalofríos, fiebres u otros síntomas que se conocen como enfermedad aguda. Pero todo esto tiene su origen en una sola causa: la acumulación de desechos ácidos en el organismo»
Es más, los suplementos de vitaminas, minerales y otros oligoelementos que se toman muchas veces con la esperanza de mantener o mejorar la salud no son útiles si el organismo está acidificado por un exceso de residuos ácidos.
Pues bien, según los expertos japoneses el agua alcalina puede jugar un papel fundamental en la neutralización de esa acidificación ya que si se toma diariamente ayuda a eliminar gradualmente los desechos ácidos acumulados en el organismo. Y con una clara ventaja sobre cualquier dieta por muy natural que ésta sea ya que no agrega ningún tipo de desechos ácidos en el proceso de metabolización alimentaria.
El agua ácida tiene un número mayor de iones de hidrógeno (H+) que de hidróxido (OH») -al contrario que la alcalina que tiene más iones de hidróxido que de hidrógeno- y por ello posee también más átomos de oxígeno. De ahí que el agua alcalina sea conocida como agua rica en oxígeno, elemento fundamental para todas las operaciones celulares. Sirva este ejemplo que vale la pena considerar: en un vaso de agua de 300 cc hay aproximadamente 1025 moléculas de agua (H2O). Bueno, pues si ese agua tiene un pH alcalino de 10 habría aproximadamente 1021 iones de hidróxido (OH») y unos 1015 iones de hidrógeno (H+). Es decir, el número de iones de hidrógeno es una millonésima de los iones de hidróxido lo que es casi insignificante. Y es esa gran cantidad de iones de hidróxido la que permite neutralizar los iones de hidrógeno en el cuerpo reduciendo los desechos ácidos.

LOS EFECTOS DEL AGUA ALCALINA
En definitiva, según numerosos estudios realizados en Japón la eliminación de desechos ácidos produce una mejoría sustancial en la salud. De ahí que el consumo de agua alcalina como la producida por el Generador de Agua Sana Photon proporcione en el cuerpo una ganancia en la alcalinidad con unos beneficios prácticamente inmediatos. Así, según esos estudios,
-Evita las fermentaciones -productoras de toxinas- en nuestros intestinos asociadas a una mala o deficiente calidad de los alimentos.
-Colabora en los casos de diarrea crónica. El Ministerio de Salud Pública japonés confirmó ya en 1965 que el agua alcalina iónica tiene un efecto curativo en la indigestión, la diarrea crónica, las enfermedades del estómago e intestino y el estreñimiento.
-Favorece la digestión de los alimentos.
-Neutraliza la hiperacidez gástrica, origen de gastritis y úlceras gastroduodenales.
-Atraviesa más fácilmente las paredes celulares favoreciendo la alimentación de las células y la eliminación de sustancias residuales en su metabolismo. El proceso de electrólisis rompe los racimos moleculares (cluster) constituidos en torno a las moléculas de agua al adherirse a ellas moléculas de productos contaminantes lo que dificulta las funciones metabólicas. Los cluster de 10-13 moléculas pueden ser reducidos a la mitad mejorando el trasvase de nutrientes entre el exterior y el interior de la célula.
-Combate la acidez orgánica ocasionada tanto por la «comida basura» como por las dietas excesivamente ricas en carne y productos refinados.
A medio plazo, los beneficios de beber agua alcalinizada iónicamente se traducen en la prevención de gran número de dolencias: diabetes, asma bronquial, dermatitis, hepatitis, artritis crónica reumática, colesterol alto, síndrome de Meniere, insomnio, obesidad, dolores de espalda, neuralgias, enfermedades del climaterio, hemorroides, disentería crónica, etc.

EL AGUA ALCALINA Y EL CÁNCER
Incluso para sobrellevar una enfermedad tan grave como el cáncer podría ser positivo el uso de agua alcalina. Por su propia naturaleza física un sistema alcalino es rico en oxígeno, la sustancia más esencial para la vida humana. Y hace ya algunas décadas el Dr. Otto Warburg-único médico que ha ganado dos premios Nobel en vida en la misma modalidad- demostró que el cáncer es anaeróbico, es decir, se desarrolla en ausencia de oxígeno libre. Y, consecuentemente, es difícil que pueda desarrollarse en un ambiente de pH alto alcalino y, por tanto, cargado de oxígeno. De ahí que para Warburg el cáncer, además de innumerables causas secundarias, tenga una causa primaria: «La primera causa del cáncer -afirmaría- es el reemplazo de la respiración normal de oxigeno de las células del cuerpo por una respiración celular anaeróbica”.
Warburg explica que la carencia de oxígeno impide completar adecuadamente el proceso de combustión en la célula por lo que poco a poco se hace imposible la creación de células sanas, quemar energías y eliminar desperdicios. Y en esas condiciones al sistema inmune se le hace cada vez más difícil resistir los ataques a que está sometido ya que las células y fluidos del cuerpo se intoxican. Obviamente, si permitimos que esa carencia de oxígeno se vuelva crónica el sistema inmune se va agotando y aparece la enfermedad. Los desechos ácidos depositados en algunas áreas u órganos provocarán la muerte de algunas células cuyos desechos se acaban convirtiendo a su vez en ácidos. Cuando el ácido se acumula en alguna zona del cuerpo (con excepción de los fluidos estomacales, que deben ser ácidos para remover la basura metabólica y digerir los alimentos) ésta se vuelve deficiente de oxígeno y -siempre según Warburg y quienes comparten su visión del cáncer- algunas células podrían adaptarse a ese ambiente y, en lugar de morir -como las células normales se dearrollan en un ambiente ácido, aunque eso suponga la aparición de diversas enfermedades- sobreviven convirtiéndose en células anormales. Células anormales que no responden a los procesos biológicos naturales, crecen indefinidamente sin orden e inician un proceso cancerígeno.
Bueno, pues el agua alcalina, al permitir al organismo mantener un nivel interno rico en oxígeno, dificulta también el crecimiento de las células tumorales.

EL AGUA ALCALINA Y EL ENVEJECIMIENTO
Hay estudios científicos que muestran que las células y tejidos de la gente joven tienen 10 veces más enzimas que las de la gente mayor. Y que el entorno ácido perjudica notablemente el trabajo de las enzimas, moléculas proteicas especializadas que aceleran hasta en miles de veces las reacciones bioquímicas de cada célula, tejido, órgano o sistema. Es decir, se trata de sustancias vitales sin las cuales las reacciones químicas necesarias para la vida no tendrían lugar (regulan la temperatura corporal, la contracción muscular, la conducción nerviosa, la excreción de orina, el intercambio de gases en el pulmón, la utilización de oxígeno por la células, el crecimiento y reparación celular, el proceso digestivo…). Pues bien, nuestras enzimas se inactivan si el pH celular se desvía más allá de unos estrechos límites. Y si los niveles de enzimas disminuyen los procesos de reparación celular y de defensa no responden eficientemente con lo que también el proceso de envejecimiento celular se acelera.
A todo ello hay que añadir el efecto de los radicales libres sobre nuestro organismo y su cada vez más reconocida influencia en el envejecimiento. Los procesos normales del organismo -como el metabolismo de los alimentos, la respiración o el ejercicio- producen radicales libres, moléculas inestables y altamente reactivas. Su misión en la vida es la de remover el electrón que les hace falta de las moléculas que están a su alrededor para obtener la estabilidad. Solo que la molécula «atacada» (a la que «roba» el electrón) se convierte entonces a su vez en un radical libre. Y de esa manera se inicia una reacción en cadena que daña muchas células y descompone las membranas de nuestras células llegando a destruir y mutar su información genética facilitando así el camino para que se desarrollen diversos tipos de enfermedades y nuestro organismo vaya envejeciendo.
Pues bien, el equilibrio en el organismo lo ponen los antioxidantes, sustancias que tienen la capacidad de inhibir la oxidación (proceso de captación de electrones) causada por los radicales libres. De los que unos actúan a nivel intracelular y otros en la membrana de las células, siempre en conjunto para proteger a los diferentes órganos y sistemas. Lo que pasa es que su trabajo se puede ver desbordado cuando, además de con los radicales naturales, tienen que enfrentarse con aquellos procedentes de fuentes externas como la contaminación industrial, el tabaco, la radiación, los medicamentos, los aditivos químicos presentes en los alimentos procesados y los pesticidas, por nombrar sólo los más comunes y los que masivamente nos invaden.
Obviamente el peligro de la oxidación causada por los radicales libres se contrarresta proporcionando al cuerpo antioxidantes para neutralizarlos y prevenir así su acción perjudicial, especialmente las vitaminas C y E, el betacaroteno y el selenio que actúan liberando electrones en la sangre que, al ser captados por los radicales libres, los convierten en moléculas estables.
Sin embargo, el agua alcalina tratada por electrólisis puede ser aún mejor solución porque aporta una gran cantidad de electrones libres que pueden bloquear la alteración de las células normales ya que al ser una sustancia de bajo peso molecular y gran dinamismo le permite alcanzar todos los tejidos del cuerpo en un tiempo muy corto.
Según sus creadores, el agua alcalina ionizada producida por el Generador Agua Sana Photon tiene un potencial oxido-reductor (o «redox») negativo de aproximadamente de -250 a -350 mV -lo que significa que tiene una masa grande de electrones preparados para ser cedidos a los «ladrones» de electrones- mientras que el agua corriente neutra y con un pH de 7 tiene un redox positivo de aproximadamente +400 a +500 mV; y, por consiguiente, está inclinada a adquirir electrones y robarlos de otras moléculas lo que no ayudaría en el caso de los radicales libres.
Hay que explicar que el potencial óxido reductor resulta para muchos más importante que el propio pH porque incluso aun cuando pudiéramos alcalinizar el pH del agua corriente con productos como el hidróxido de sodio o acidificarla con cloruro de hidrógeno el redox apenas variaría; sin embargo, a través de la electrólisis el potencial redox del agua alcalinizada puede llegar a ser de -1.000 mV y, por ende, posee una enorme capacidad para generar electrones libres que contrarresten los radicales libres.

VIRTUDES DEL AGUA ÁCIDA
Debemos agregar que el agua ácida con un redox potencial de +700 a +800 mV es un magnífico agente oxidante que permite arrebatar electrones a las bacterias para acabar con ellas. Por tanto, también el agua ácida que proporciona el aparato es muy útil, especialmente como esterilizador, convirtiéndose en un medio ideal para el lavado de las manos y la limpieza de comida o de los utensilios de cocina así como para tratar heridas, quemaduras menores, picaduras de insectos, arañazos, raspaduras y pequeñas escoraciones de la piel.
El agua hiperacidificada ha demostrado ser eficaz -en hospitales japoneses- en el tratamiento de llagas y heridas con infecciones. Pero quizás su aplicación más prometedora esté en el ámbito de la agricultura dónde ya se ha usado eficazmente para matar los hongos de las plantas. Con la ventaja de que como no es tóxica puede aplicarse sin llevar equipos especiales de protección al no representar ningún peligro para la piel o el sistema respiratorio. Ni hay tampoco peligro para el medio ambiente.
Sólo nos resta añadir que basta con dejar correr unos segundos el agua a través del aparato que nos ocupa y ya puede beberse. Eso sí, teniendo en cuenta la alta variabilidad de las condiciones atómicas del agua los efectos alcalinos se mantendrán siempre que se beba de inmediato o se guarde en una botella opaca para ser consumida antes de las 48 horas si se guarda en nevera o antes de 24 si se mantiene fuera pero en algún lugar oscuro.
Recuérdelo: beber agua en cantidad suficiente es excelente para la salud. Así que si hasta ahora no lo había hecho comience a hacerlo. Eso sí, vaya aumentando las cantidades con moderación.
Antonio Muro

Recuadro:
Nota de la redacción
En el ámbito de la salud es frecuente encontrar enfoques aparentemente contradictorios de los que nos limitamos a hacemos eco, como es nuestra obligación. Investigaciones recientemente citadas por nuestra revista afirmaban, contradiciendo aparentemente lo dicho en este artículo, que las células tumorales cancerígenas se desarrollan mejor en ambientes muy alcalinizados haciéndose necesario acidificarlas para evitar su crecimiento. Pues bien, a nuestro entender es obvio que más allá de las diferencias existentes hoy sobre el tratamiento del cáncer en las distintas teorías científicas es imprescindible tener en cuenta que nuestro organismo depende de un delicado equilibrio y son los excesos de cualquier tipo, sea por alcalosis o acidificación, los que conducen a la enfermedad. Somos simultáneamente ácidos y alcalinos por lo que ninguno de los dos aspectos debe de ser obviado y necesitamos mantener ese equilibrio. Y no tiene las mismas necesidades alcalinas de alimento o agua la persona vegetariana que realiza ejercicio físico moderado de forma habitual que la sedentaria, estresada y consumidora habitual de carne que, por su estilo de vida, necesita una mayor ingesta de antioxidantes. Es decir, lo que es bueno en determinadas condiciones de vida no lo es en circunstancias distintas. De ahí que lo indicado sea siempre consultar al experto.

Cómo alcalinizar el organismo
-Reduzca de forma notable o suprima el consumo de azúcar, los productos refinados, las grasas saturadas, las proteínas animales y los productos lácteos pasteurizados, incluyendo el yogur.
Ingiera frutas y verduras frescas, crudas o en zumo (el zumo de limón puro -dos veces al día- y las coles son especialmente recomendables).
-Ingiera suplementos de enzimas si tiene problemas de digestión.
-Desintoxique su organismo.
-Aprenda a respirar de forma adecuada, es decir, profundamente.
-Procure mantenerse emocionalmente equilibrado.
-Evite el ejercicio que requiera excesivo y prolongado esfuerzo físico.

+ info; https://productosphoton.com/waterlife/

En este enlace puede conseguir el aparato; https://productosphoton.com/photon-water-life-ionizador-de-agua-alcalina-con-9-placas-de-titanio-y-platino/

Fuente; Revista Discovery Salud. Número 58 – Febrero 2004

 

29/01/2023