Claro, como cualquiera que vive en sociedad, tengo prejuicios relacionados con la manera de vestir.
Los prejuicios estéticos no son más que un escaneo rápido que haces a otras personas. Ayudan a ahorrar tiempo, encontrar semejantes y mantenerte a salvo. Pero como todo escáner, el ángulo de visión es estrecho y solo permite ver una cara. Con lo que una imagen sesgada no da para hacer un juicio y es por ello que se llama prejuicio (el juicio ya llegará, pero por ahora te adjudico esta nota/etiqueta).
Desde que tengo en cuenta todo ello, uso deliberadamente mis prejuicios personales en mi beneficio para ahorrar tiempo. Las distintas relaciones aspecto-comportamiento-ideas que hago en modo automático, al ser consciente de ellas puedo saltármelas e ir más allá y así conocer de la manera más limpia posible a alguien nuevo. Del mismo modo también juego con los prejuicios que descubro hacia mi según la situación (a veces el juego no es divertido, otras sí).
Además soy alguien a quien le gusta la vanguardia, el rupturismo y el humor, por lo que no debo olvidar que si no hubiese prejuicios que descomponer, no habría necesidad de innovar en lo social o el respeto al diferente.
Desde luego tengo prejuicios y me encanta cuando descubro el resto de caras que no vi en el primer escaneo.
Sí. Hasta cierta forma, la forma de vestir de la gente puede decir mucho de ellos: su estilo, sus intereses (al menos a nivel estético), su cultura –o, en caso de aplicar, su subcultura–, la generación a la que pertenecen, su trabajo, su clase social y hasta su religión.
Claro está, soy consciente de que no necesariamente mis prejuicios serán ciertos, pues tan solo en mi caso, soy una de esas personas que cambian muy radicalmente de estilo según se les antoje (últimamente, cuando no tengo que ir al trabajo –porque allí el código de vestimenta es formal, aunque admito que de vez en cuando me gusta jugar con los límites de lo que está permitido, agregando mucho color o toques algo modernistas a lo que uso– le tiro más a ondas bohemias, usando vestidos y faldas largos, ligeros y florales, o clásicas y algo retro, con vestidos y zapatos muy tradicionalmente femeninos, al punto de que ya tengo pocos pantalones de mezclilla; pero tengo también muchas chaquetas de cuero, camisas a cuadros, sudaderas con capuchas, suéteres con rombos, blusas de botones de muchos colores y estampados, playeras con estampados de todo tipo, entre muchas otras cosas, de estilos que me han llamado más la atención en otros tiempos), sin que necesariamente dichos estilos se apeguen a mi personalidad. Pero en general, creo que es útil en muchas situaciones, al menos mientras los prejuicios no sean hechos con malas intenciones.
Volviendo a la pregunta, hay un determinado momento en el que apelo a los prejuicios por forma de vestir más de lo normal: cuando estoy en el trabajo. Trabajo en un área administrativa del poder judicial, por lo que siempre atendemos tanto a civiles como abogados. Cuando alguien llega a que lo atienda, hago un perfil breve de la persona basándome en lo que están usando. Estereotípicamente, los abogados visten formales, mientras que las partes de un juicio visten informales. Esto me ayuda a determinar si debería hablarles con términos jurídicos, o con palabras más simples pero con explicaciones más largas. A veces me equivoco, pues hay algunos abogados que visten casual, y partes de un juicio que se arreglan mucho, pero en general, le atino. Esto me ayuda a ahorrar tiempo (tanto mío como de ellos) a la hora de atenderlos, y a darles un mejor servicio.
Tengo un cierto prejuicio hacia la gente que viste de manera muy formal, por ejemplo los hombres con traje y corbata {se distinguen fácilmente los trajes a medida hechos por sastres caros, que son los que usan empresarios y políticos, del traje que por ejemplo tiene que llevar un conductor de autobús}… Creo que me disgustan porque representan el elitismo y el poder . . . También me ocurre con las mujeres que visten de manera muy “elegante” por la misma razón: es un símbolo que remite al estatus de una cierta clase social . . .
Finalmente estás invitado a este evento, en medio de personas influyentes, oficiales de IAS e IFS, CEOs, etc. Finalmente estás contando, después de todos los años de arduo trabajo. Tienes una posición prestigiosa en la sociedad.
¡Y planeas usar esto!
Sí, ¡obviamente harás que vuelvan la cabeza! ¡Pero por algunas razones indeseables, obviamente!
Puede parecer la chica más hermosa allí, pero al mismo tiempo, prepárate para todas las miradas extrañas y comentarios críticos.
No importa cuánto te alimenten estos influyentes de la moda con estos «¡Diez mejores looks de oficina en los que estarías asesinado!», Sabes que vives en un mundo real, y no en un cuento de hadas, lleno de fallas y glamour hasta el borde.
En una reunión de burócratas, abogados, personas con buena lectura, es importante parecer decente. Mientras estás en una fiesta, ¡no deberías ser más que sexy!
Los conjuntos siempre deben estar sincronizados con los eventos y el entorno. Puedes usar ropa básica y aún lucir elegante. La confianza y el encanto que llevas son importantes, y no los atuendos de diseñador llenos en tu armario.
¡No dejes que estos Komal Pandeys y Roshni Bhatia te engañen! ¡Nadie usa bralettes en sus oficinas a menos que su oficina sea un estudio de moda!
Imagen de origen: identificador oficial de Instagram
Edit-Guys, no tengo ningún problema con Komal Pandey o cualquier otra mujer por ahí. Es únicamente mi punto de vista. De ninguna manera la estoy golpeando. Esto está más inclinado a cómo nosotros, como audiencia, tomamos las sugerencias y las resolvemos en nuestras vidas. Así que no hay resentimientos! : D
Otra respuesta controvertida
5 Comments
Juanjo Samper de Garaizabal •
2 años agoClaro, como cualquiera que vive en sociedad, tengo prejuicios relacionados con la manera de vestir.
Los prejuicios estéticos no son más que un escaneo rápido que haces a otras personas. Ayudan a ahorrar tiempo, encontrar semejantes y mantenerte a salvo. Pero como todo escáner, el ángulo de visión es estrecho y solo permite ver una cara. Con lo que una imagen sesgada no da para hacer un juicio y es por ello que se llama prejuicio (el juicio ya llegará, pero por ahora te adjudico esta nota/etiqueta).
Desde que tengo en cuenta todo ello, uso deliberadamente mis prejuicios personales en mi beneficio para ahorrar tiempo. Las distintas relaciones aspecto-comportamiento-ideas que hago en modo automático, al ser consciente de ellas puedo saltármelas e ir más allá y así conocer de la manera más limpia posible a alguien nuevo. Del mismo modo también juego con los prejuicios que descubro hacia mi según la situación (a veces el juego no es divertido, otras sí).
Además soy alguien a quien le gusta la vanguardia, el rupturismo y el humor, por lo que no debo olvidar que si no hubiese prejuicios que descomponer, no habría necesidad de innovar en lo social o el respeto al diferente.
Desde luego tengo prejuicios y me encanta cuando descubro el resto de caras que no vi en el primer escaneo.
Jaqueline Alexia Prado Prado
2 años agoSí. Hasta cierta forma, la forma de vestir de la gente puede decir mucho de ellos: su estilo, sus intereses (al menos a nivel estético), su cultura –o, en caso de aplicar, su subcultura–, la generación a la que pertenecen, su trabajo, su clase social y hasta su religión.
Claro está, soy consciente de que no necesariamente mis prejuicios serán ciertos, pues tan solo en mi caso, soy una de esas personas que cambian muy radicalmente de estilo según se les antoje (últimamente, cuando no tengo que ir al trabajo –porque allí el código de vestimenta es formal, aunque admito que de vez en cuando me gusta jugar con los límites de lo que está permitido, agregando mucho color o toques algo modernistas a lo que uso– le tiro más a ondas bohemias, usando vestidos y faldas largos, ligeros y florales, o clásicas y algo retro, con vestidos y zapatos muy tradicionalmente femeninos, al punto de que ya tengo pocos pantalones de mezclilla; pero tengo también muchas chaquetas de cuero, camisas a cuadros, sudaderas con capuchas, suéteres con rombos, blusas de botones de muchos colores y estampados, playeras con estampados de todo tipo, entre muchas otras cosas, de estilos que me han llamado más la atención en otros tiempos), sin que necesariamente dichos estilos se apeguen a mi personalidad. Pero en general, creo que es útil en muchas situaciones, al menos mientras los prejuicios no sean hechos con malas intenciones.
Volviendo a la pregunta, hay un determinado momento en el que apelo a los prejuicios por forma de vestir más de lo normal: cuando estoy en el trabajo. Trabajo en un área administrativa del poder judicial, por lo que siempre atendemos tanto a civiles como abogados. Cuando alguien llega a que lo atienda, hago un perfil breve de la persona basándome en lo que están usando. Estereotípicamente, los abogados visten formales, mientras que las partes de un juicio visten informales. Esto me ayuda a determinar si debería hablarles con términos jurídicos, o con palabras más simples pero con explicaciones más largas. A veces me equivoco, pues hay algunos abogados que visten casual, y partes de un juicio que se arreglan mucho, pero en general, le atino. Esto me ayuda a ahorrar tiempo (tanto mío como de ellos) a la hora de atenderlos, y a darles un mejor servicio.
Jenaro Pérez-Villaamil
2 años agoTengo un cierto prejuicio hacia la gente que viste de manera muy formal, por ejemplo los hombres con traje y corbata {se distinguen fácilmente los trajes a medida hechos por sastres caros, que son los que usan empresarios y políticos, del traje que por ejemplo tiene que llevar un conductor de autobús}… Creo que me disgustan porque representan el elitismo y el poder . . . También me ocurre con las mujeres que visten de manera muy “elegante” por la misma razón: es un símbolo que remite al estatus de una cierta clase social . . .
Rubén
2 años agoPor supuesto, es una forma de no perder el tiempo con personas que se nota que son demasiado diferentes a mis gustos.
Siya Verma
1 mes agoFinalmente estás invitado a este evento, en medio de personas influyentes, oficiales de IAS e IFS, CEOs, etc. Finalmente estás contando, después de todos los años de arduo trabajo. Tienes una posición prestigiosa en la sociedad.
¡Y planeas usar esto!
Sí, ¡obviamente harás que vuelvan la cabeza! ¡Pero por algunas razones indeseables, obviamente!
Puede parecer la chica más hermosa allí, pero al mismo tiempo, prepárate para todas las miradas extrañas y comentarios críticos.
No importa cuánto te alimenten estos influyentes de la moda con estos «¡Diez mejores looks de oficina en los que estarías asesinado!», Sabes que vives en un mundo real, y no en un cuento de hadas, lleno de fallas y glamour hasta el borde.
En una reunión de burócratas, abogados, personas con buena lectura, es importante parecer decente. Mientras estás en una fiesta, ¡no deberías ser más que sexy!
Los conjuntos siempre deben estar sincronizados con los eventos y el entorno. Puedes usar ropa básica y aún lucir elegante. La confianza y el encanto que llevas son importantes, y no los atuendos de diseñador llenos en tu armario.
¡No dejes que estos Komal Pandeys y Roshni Bhatia te engañen! ¡Nadie usa bralettes en sus oficinas a menos que su oficina sea un estudio de moda!
Imagen de origen: identificador oficial de Instagram
Edit-Guys, no tengo ningún problema con Komal Pandey o cualquier otra mujer por ahí. Es únicamente mi punto de vista. De ninguna manera la estoy golpeando. Esto está más inclinado a cómo nosotros, como audiencia, tomamos las sugerencias y las resolvemos en nuestras vidas. Así que no hay resentimientos! : D
Otra respuesta controvertida