Raúl Bocanegra

Las lluvias que vienen cayendo desde hace unos días en Huelva han inundado varias de las chabolas en las que habitan los jornaleros de la fresa en Lepe. Las administraciones, según denuncian las ONG de la zona, no se han ocupado de proporcionarles un techo a las personas afectadas, aunque fuera de manera temporal. Entre el lodo, los trabajadores han perdido pertenencias, en algunos casos documentación, debido al agua, y se han buscado la vida como han podido para pasar la noche, en tiendas de campaña sobre palés, en cualquier soportal, y en los arcenes de la carretera. La previsión meteorológica es que esta noche llueva de nuevo.

Asnuci, que gestiona un albergue y un centro de día, al que los trabajadores acuden a relajarse, a conectarse a internet, a ducharse, a lavar la ropa, a gestionar sus papeles y asuntos legales, a recibir clases de español, denuncia «las condiciones lamentables en la que viven los trabajadores que vienen a crear riqueza en la provincia de Huelva» y exige «alojamientos dignos permanentes y medidas de emergencia para afectados en catástrofes puntuales», además de una regularización que permita a los jornaleros trabajar en condiciones dignas. El Ayuntamiento de Lepe, según pudo saber Público, se limitó el fin de semana a suministrar a los temporeros mantas, toallas, prendas de abrigo y algunas prendas de ropa. El resto de administraciones, la Junta, el Gobierno, no han tomado cartas en el asunto.

Para la coordinadora Obrim Fronteres, esta situación «también tiene que ver con la acogida de refugiadas y la ley de extranjería». «Mientras abrimos albergues para las personas desplazadas de Ucrania, las que traen la fruta a nuestras mesas malviven en chabolas», consideran.

Algo similar piensa la diputada no adscrita de Adelante Andalucía, Maribel Mora: «Debemos reflexionar hacia donde nos llevan las políticas migratorias europeas y españolas que desarrollan un racismo institucional estructural en toda regla. En Lepe más de 300 temporeros provienen de países en guerra, y malviven en chabolas mientras recogen fresas. Y chabolas los que tienen suerte de tenerlas. Los que no, se refugian bajo tiendas de campaña o cartones. Cuando llueve pierden lo poquísimo que tienen ante la pasividad del Gobierno de Moreno Bonilla y el de Pedro Sánchez. Son situaciones de necesidad extrema. Es indignante que permitamos esto. Las instituciones los invisibilizan: son seres humanos necesitados de protección internacional. Son demandantes de asilo que no existen para nadie. Porque sus guerras no nos las narran en la televisión minuto a minuto. Porque sus vidas se instrumentalizan para nuestro beneficio económico».

El día 10 de marzo pasado, la administración tenía contabilizadas en Lepe a 930 personas –70 de ellas mujeres, un 7%– que vivían en las chabolas –Lepe a finales de 2020, tenía una población de 27.880 habitantes–. La mitad de los chabolistas cuentan con permisos de residencia y trabajo.

De esas 930 personas, el 36%, 475, afirman estar todo el año en Lepe, el 21,4%, 282, manifestaba vivir en Lepe y salir a otras recolectas de fruta, y solo el 13% venían a la temporada de la fresa, entre febrero y junio. Estos datos fueron suministrados a Público por la diputada Mora que, afirma, los obtuvo del Ayuntamiento en una visita reciente.

Hay catorce asentamientos en el municipio y 322 chabolas, lo que da una media de unas tres personas por chabola.

El asentamiento más afectado, en la zona del campo de fútbol, según dijo a Europa Press, la presidenta de Asnuci, Ana María Mateos está ubicado en un lugar «de bajo rasante» y «se inunda». «[Los jornaleros] no pueden estar en la calle viviendo de esta manera»: «Hoy ha sido una inundación, mañana será otro problema y a veces hay incendios también. No tienen ni acceso a la higiene mínima». Por ello, ha pedido a las administraciones «que reaccionen» y al Ayuntamiento de Lepe que «los realojen en algún sitio» y «les den un techo, aunque sea provisional» porque «hay previsión de lluvia toda la semana».

El Ayuntamiento de Lepe aprobó en marzo del año 2021 un plan para erradicar el chabolismo con varias patas, pero aún no se ha implementado. Por un lado, la apertura en uno de los polígonos de un centro de alojamiento temporal –de un albergue– para 500 personas, ampliable a 700. Por otro, lograr la integración en un consorcio de los demás municipios freseros, de la Junta de Andalucía, del Gobierno y de la Diputación y levantar una red de alojamientos que puedan utilizar los trabajadores.

27/03/2022