Más de 6 millones de españoles no tienen alimentos suficientes, ni en cantidad ni en calidad

Estudio pionero

Un 13,3% de los hogares en España no puede acceder de forma regular a su ingesta, que aseguraría su crecimiento y desarrollo normal

Gente con carros de la compra esperando su turno en el Parque de Aluche (Madrid) para el reparto de comida y otros materiales, en una imagen de hace menos de un año

LV / Dani Duch

 

     Josep Fita  Josep Fita

 

Actualizado a 25/02/2022 09:03

Más de seis millones de personas en España (o lo que es lo mismo, un 13,3% de los hogares españoles) padecen algún grado de inseguridad alimentaria (leve, moderado o grave). Eso significa que no pueden acceder de forma regular a alimentos suficientes, en términos de calidad y cantidad, que aseguren su crecimiento y desarrollo normal.

Un estudio pionero en España -de nombre Alimentando un futuro sostenible, realizado por la Universidad de Barcelona (UB) y financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso-, ha puesto por primera vez cifras a la inseguridad alimentaria en España.

Una problemática estructural, no coyuntural

La investigación se ha realizado a partir de los datos obtenidos mediante una encuesta telefónica realizada a 1.350 hogares de todas las comunidades autónomas y en la que se preguntó sobre la experiencia de inseguridad alimentaria antes de la pandemia de la covid (de marzo de 2019 a marzo de 2020) y durante la pandemia (de julio de 2020 a julio de 2021).

Los dos periodos analizados han permitido a los investigadores determinar que el problema de la inseguridad alimentaria en España no es coyuntural (fruto, por ejemplo, de un periodo concreto y especial como el pandémico), sino que se trata de una cuestión estructural.

En pandemia

Casi un millón de hogares han tenido que reducir su ingesta de alimentos por falta de recursos

Y es que antes de la irrupción de la pandemia, el 11,9% de hogares españoles ya sufría esta condición. Esta cifra se incrementó hasta el 13,3% de julio de 2021, “un crecimiento significativo, pero menor”, subrayó Ana Moragues-Faus (investigadora de la UB y principal autora del estudio) en la presentación del informe que tuvo lugar ayer en Madrid.

Según los datos que arroja el estudio, lo que sí ha hecho la covid ha sido agudizar la situación en algunas familias, doblándose los hogares que sufren inseguridad alimentaria grave. En este sentido, casi un millón de hogares (que equivale a más de dos millones de personas), han tenido que reducir su ingesta de alimentos por falta de recursos.

“Todas las personas tenemos derecho a una alimentación sostenible, que nos permita disfrutar de una vida sana y digna y, a la vez, asegure un planeta vivible para las generaciones futuras”, remarcó Moragues-Faus. “Este estudio nos ayuda a entender que millones de personas en España [tantas como las poblaciones de la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares juntas] no pueden acceder a alimentos adecuados de forma rutinaria, con graves consecuencias para su bienestar y el conjunto de la sociedad”, agregó.

“En España no se reconoce el derecho a la alimentación”, aseveró por su parte Víctor Rodríguez Pelarda, miembro de Cáritas Diocesana de Madrid y que participó en la mesa redonda posterior a la presentación del informe, que también llega a esa conclusión. Subrayó además que las administraciones tienden a derivar sus responsabilidades en esta materia en organizaciones como la suya y calificó de “inadmisible” que en España “ocurra esta inseguridad alimentaria”.

El informe también constata que, en términos generales, los indicadores de inseguridad alimentaria se manifiestan de forma más acusada en los hogares con un nivel socioeconómico más bajo y/o aquellos que tienen más dificultades para llegar a fin de mes. En esta línea, la investigación establece una relación clara entre la incidencia de inseguridad alimentaria y los casos donde todos o algunos de los miembros del hogar se encuentran en condiciones laborales precarias.

En la encuesta también se pregunta si los hogares disponen de equipamiento para almacenar y cocinar alimentos frescos, de lo cual se desprende que más del 18% de los domicilios carece de este tipo de infraestructura.

Colas del hambre en la parroquia de Santa María Micaela y San Enrique, en el distrito de Tetuán, Madrid. LV / Emilia Gutiérrez

La variable económica afecta directamente a los niños, una población especialmente vulnerable. “Los que viven en una situación de pobreza consumen menos alimentos frescos, como frutas y hortalizas, y mucho producto ultraprocesado”, señaló Gabriela Jorquera, vocal asesora del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil (que depende de Presidencia del Gobierno) y que participó en la mesa de debate.

Y advirtió que no siempre, aunque muchas veces sí, las carencias económicas están detrás de la inseguridad alimentaria que afecta a los pequeños: “Hay que pensar en cómo generar un ecosistema donde comerse una pieza de fruta sea gratificante también”.

Prosperidad, salud y justicia social

El análisis de los resultados pone de manifiesto también que la inseguridad alimentaria tiene como consecuencia el exceso de peso, una enfermedad crónica o alguna discapacidad en alguno de los miembros de la familia, asevera el estudio.

Asimismo, pone de relieve la importancia de acceder no solo a una cantidad suficiente de calorías y nutrientes, sino que alimentarse de forma sostenible implica el disfrute en vidas sanas y dignas, y también es una herramienta «para atajar los retos ecológicos actuales y generar prosperidad, salud y justicia social».

Debido a las crisis

Cambios en los comportamientos alimentarios

“Las diferentes crisis (económicas y sanitaria) han afectado a la capacidad adquisitiva de las familias que no pueden acceder a la variedad alimentaria, produciendo cambios en los comportamientos alimentarios individuales, familiares y sociales y a las formas de producción, distribución, obtención, preparación y consumo de alimentos en todos los eslabones del sistema alimentario global”, enfatiza la investigadora Claudia Rocío Magaña-González, coautora del informe.

A la vista de los resultados, los responsables de la investigación plantean la urgencia de incluir la medición de los niveles de inseguridad alimentaria en estadísticas de alcance nacional, que permitan monitorear el estado del derecho a la alimentación sostenible, “lo que se garantiza promoviendo soluciones centradas en las personas y su dignidad”.

“La medición, el conocer estos datos, evidencia aún más una realidad existente”, señala Isabelle Le Galo, directora para España de la Fundación Daniel y Nina Carasso. “Ahora es nuestro turno: el de las instituciones, la sociedad civil, las empresas y el tercer sector”, concluye.

https://www.lavanguardia.com/vida/20220225/8082279/mas-seis-millones-espanoles-no-tiene-alimentos-suficientes.html

 

18/08/2022