Las mujeres siempre proclaman justicia e igualdad, eso sí, siempre que sea beneficioso para ellas, nunca he visto una sola manifestación  de mujeres pidiendo algo que solo beneficie a los hombres.

¿Dónde quedó la igualdad y la justicia?

Las mujeres han conseguido muchas más ventajas que los hombres por culpa de políticos calzonazos que no han sabido ponerse en su sitio y ceder a peticiones injustas. Ahí van unos ejemplos: en las bodas solo ponen música cuando aparece la novia, el vestido que llevan es todo menos discreto, en los concursos de baile de salón son los hombres quienes llevan un gran número en la espalda y los colores de ellos son siempre oscuros, los vestidos de ellas pueden ser cualquiera. En los medios de transporte estaba mal visto no cederles el asiento, menos mal que eso ya cambió, pero esa costumbre duró muchos años.

Una mujer se puede poner cualquier cosa, ya sea minifalda, pantalón, short, vestido, pareo, corbata, tacones, tacones de aguja, zapatos de plataforma, botas altas, zapatos de cualquier color, etc. Se puede colorear el pelo con cualquier color, se puede pintar los labios, depilarse las cejas, en fin, tienen libertad para hacer lo que les da la gana. Impensable que eso lo puedan hacer los hombres.

También frente a los delitos a los hombres se les condena más duramente por el mismo delito. Cuando van a prisión tienen un trato muy distinto, por decir alguno; se les permite poner cortinas para tener intimidad, en las celdas de los hombres está prohibido.  En las manifestaciones se suelen ver algunos hombres sangrando por la violencia de la policía ¿alguien ha visto a una sola mujer sangrando?

¿Dónde quedó la igualdad?

Las mujeres y los niños primero. El naufragio de la nave de transporte de tropas inglesa Birkenhead, ocurrido a finales del s. XIX, cerca del Cabo de Buena Esperanza. Este buque llevaba a bordo 630 soldados con sus familias y 130 marineros, que se dirigían al Canal de Suez. Al acercarse a él, se desató de improviso un incendio a bordo. Los soldados fueron formados a cubierta, inmediatamente por el jefe que les mandaba, el coronel Seaton. A una parte de ellos se les ordenó colaborar con la tripulación arriando los botes y colocar en ellos solo a las mujeres y a los niños, a otros, sacar los caballos, llevarlos a cubierta y de ahí bajarlos al mar para darles la oportunidad de nadar hasta la playa. De las 760 personas que iban a bordo sólo se salvaron 192. (Joaquín Vázquez de la Rosa, Santa Cruz de Tenerife)

21/09/2020