Martes, 23/Mar/2010

 Adaptabilidad es la principal cualidad del estornino, un ave originaría de Eurasia que ha colonizado amplias zonas del planeta, convirtiéndose en ocasiones en una auténtica plaga urbana y rural. Además de ser omnívoro y volar en bandada con destreza ante un depredador, el estornino «burla» con maestría la mayoría de los sistemas utilizados para espantarlos. En definitiva, ha venido para quedarse.

Gran capacidad de adaptación al medio

Los estorninos, esos pájaros tan familiares que viven en bandadas y que se congregan para dormir en las ciudades, son uno de los grupos de especies de aves más adaptables que existen. Su dieta omnívora les permite explotar una gran cantidad de recursos alimenticios, su gregarismo les otorga una alta protección frente a los depredadores naturales, y además posee una gran capacidad para acostumbrarse a cualquier cambio que acontezca en su hábitat.

En España tenemos dos especies de estorninos: el estornino negro (Sturnus unicolor) y el estornino pinto (Sturnus vulgaris).

El primero cría en la mayor parte de la península, sur de Francia, islas del mediterráneo occidental y norte de África, mientras que el segundo se distribuye por parte de Asia y casi toda Europa.

El estornino negro tiene hábitos más sedentarios, mientras que el estornino pinto, migrador, sólo aparece en invierno. Los dormideros comunales invernales están compuestos principalmente por la primera especie y un porcentaje más pequeño de la segunda.

El ciclo anual de los estorninos

En el período de cría viven en parejas y son aves predominantemente insectívoras, ejerciendo en esta época un control importante sobre ciertas poblaciones de mosquitos, lombrices, escarabajos, saltamontes y langostas perjudiciales para la agricultura; de hecho en algunos países del norte de Europa en los que sólo están presentes en esta época se les ha considerado tradicionalmente como pájaros beneficiosos.

Sin embargo, de esta acción positiva los estorninos pasan una tremenda factura en invierno, época en la que se vuelven gregarios y se alimentan de frutos y semillas, provocando en algunos países daños incalculables en los cultivos y también problemas estéticos y de salubridad en los edificios de las ciudades donde se agrupan para dormir, que ensucian corrosivamente con sus excrementos.

En algunas ciudades, miles de estorninos llegan del campo en grandes bandadas por las tardes para pernoctar en los árboles o bajo los puentes, lo cual provoca un espectáculo ornitológico y a la vez algunas molestias como ruido o suciedad.

El hábito de formar grandes dormideros comunales en el interior de las ciudades es al parecer relativamente reciente. Posiblemente estas aves han comprobado que en estos lugares la temperatura es siempre algo más agradable y, sobre todo, que la presencia de sus depredadores naturales es prácticamente nula. La esperanza de vida de un estornino es muy baja, alrededor de 2-3 años, pero esta corta longevidad se compensa con creces gracias a su alto índice reproductor.

No es de extrañar, por lo tanto, que en las ciudades se intente poner en práctica algún método para evitar que estas aves se congreguen sobre los monumentos y barrios residenciales.

Por desgracia, la mayoría de los sistemas utilizados han resultado ineficaces debido a la extraordinaria capacidad de adaptación (casi podríamos decir «inteligencia») de los estorninos frente a casi cualquier molestia que se les pueda ocasionar. No sirve para nada, como se ha demostrado en múltiples experiencias, que se les hostigue mediante petardos y otros artefactos pirotécnicos: aunque inicialmente los pájaros parezcan muy molestos ante esta práctica, finalmente se acostumbran y no les importa en absoluto convivir con el ruido.

Fuente: Plagas Urbanas

Estorninos, una plaga urbana y rural | Higiene Ambiental

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