8 Enero 2022

  Carlos Prego @CarlosPrego1

La clave, como ocurre con frecuencia, está en la naturaleza. En su empeño por desarrollar un recubrimiento capaz de retardar las llamas y evitar incendios como el que devoró en 2017 una torre de viviendas en Londres —la tragedia de Grenfell Tower, que se saldó con 72 fallecidos—, un grupo de investigadores de Australia y China se ha inspirado en cómo se comporta la lava y su peculiar capacidad para generar una capa no inflamable que evita que las llamas alcancen el material que tiene debajo. El resultado es un recubrimiento que se puede aplicar con aerosoles y que, al menos en las pruebas iniciales, con chapas de espuma, arroja unos resultados prometedores.

El equipo, capitaneado por el químico Pingan Song, de la Universidad del Sur de Queensland, Springfield, estudió el comportamiento de la lava, un material fundido incombustible y con una baja conductividad térmica. Antes de enfriarse y formar rocas, fluye y si se somete a un elevado nivel de calor genera una capa no inflamable que protege en cierto modo el material situado debajo. Como detalla Science, el grupo lo tomó a modo de referencia y desarrolló un recubrimiento compuesto de polvos de vidrio de baja fusión, nanoplacas de nitruro de boro y un polímero ignífugo.

Un escudo contra las llamas

“Al exponerse a las llamas, el recubrimiento forma una capa de carbón cerámico incombustible similar a la lava que puede servir de robusto escudo contra el fuego para los sustratos subyacentes”, detalla el equipo en un artículo que acaba de publicar en Matter. Más allá de la teoría, el grupo ha hecho pruebas con una plancha de espuma de poliuretano tratada con el revestimiento que calentó con un soplete. El resultado, según detalla el equipo, apunta en la buena dirección.

“La espuma de poliuretano tratada muestra un rápido comportamiento de autoextinguibilidad y una mayor resistencia a la compresión, superando a sus homólogos anteriores”, apunta el equipo, que destaca que los materiales de su recubrimiento no son especialmente costosos ni tóxicos. En el artículo que han publicado en Matter reconocen de hecho que —a pesar de haber demostrado su eficacia en la protección contra el fuego— la “escasa rentabilidad” de los revestimientos ignífugos que existen en la actualidad ha “obstaculizado considerablemente sus aplicaciones”.

La mezcla de polvos de óxido metálico empleada por el equipo de Song comienza a fundirse —detalla Science— a aproximadamente 350ºC y crea una lámina similar al vidrio. Las escamas de nitruro de boro ayudan a rellenar los espacios a medida que se forma la capa y el polímero que completa el “cóctel” actúa como aglutinante. Durante las pruebas la mezcla se disolvió en agua y roció sobre varias superficies antes de aplicarle calor con un soplete a 1.100ºC durante medio minuto. Resultado: acabó derritiéndose en un líquido viscoso y cubrió la base con una capa vítrea. Al crear una película uniforme y no combustible, bloqueaba la propagación de las llamas.

Sus autores aseguran que el revestimiento es eficaz con la espuma de poliuretano, pero también en otras superficies frecuentes en los edificios, como la madera maciza o láminas de acero. Por lo pronto, apuntan que supera ya en eficacia a una docena de retardantes comunes.

Vía | Science

https://www.xataka.com/investigacion/desarrollan-revestimiento-inspirado-lava-que-permite-aplacar-incendios-necesidad-agua