Las autoridades sanitarias recomiendan incinerar o enterrar a nuestras mascotas

Una vez más vemos como se legisla muy mal. Claro ¡qué se puede esperar de una panda de descerebrados!

Sin contar con los animales que mueren de forma natural, unos 60.000 animales mueren torturados en nuestro país. ¡Una gran vergüenza!

A veces nos encontramos animales silvestres atropellados en las cunetas de las carreteras pudriéndose, pero con una buena concienciación se podría dar aviso nada más colisionar con ellos, de forma que su estado sea óptima para ser aprovechado.

Lo mismo que abolir la ley de incinerar o enterrar a nuestro gato, perro, cobaya, etc. que nos ha dejado.

En conjunto es mucha la carne que se desperdicia por aplicar esas estúpidas leyes. Toda esa carne se podría vender a los zoológicos para que puedan alimentar a los carnívoros, o se podría vender a las granjas de cocodrilos, jabalíes o cerdos.

Así no solo emulamos el ciclo de la vida; nada se desaprovecha en la Naturaleza, sino que además recibiremos algo de dinero, que siempre viene bien.

Cada año en España se abandonan unas 300.000 mascotas, por lo que las perreras están desbordadas y no pueden cuidarlas, de forma que miles de ellos son sacrificados. Pues en vez de abandonarlos si se impusiera mi propuesta, esos animales podrían ser vendidos.

Es mucho más humano aplicarles una inyección letal que no dejar deambular un perro a su suerte. Hacer eso es condenarlo a que muera de hambre, de melancolía, de una enfermedad transmitida por otro, que lo atropelle un vehículo y quede mal herido sufriendo mucho hasta que se muera, etc.

Por otro lado, no es barato llevarlo a sacrificar a un veterinario, por lo que en vez de pagar para que deje de sufrir no darán algo de pasta.