El proyecto se desarrolla en los laboratorios del Oceanario Islas del Rosario. Busca, además de lograr un repoblamiento de esta especie que en el país se encuentra en “Peligro Crítico”, adelantar técnicas de cultivo que generen una alternativa sostenible para los pescadores.

 2020/10/27

La reproducción de mero guasa en laboratorios de Cartagena es un gran avance científico, no solo para el país, sino para el mundo. Foto: Oceanario Islas del Rosario.

Un importante logro científico se registra en el país, gracias a un arduo trabajo de investigadores del Oceanario Islas del Rosario (Ceiner), el Centro de Investigación de la Acuicultura de Colombia (Ceniacua) y Benchmark Genetics Colombia, quienes lograron la reproducción de los meros guasa (Epinephelus itajara) criados en cautiverio, con lo que se cierra el ciclo de reproducción de esta especie, el cual inició en 2015.

Jaime Rojas, director Científico del Oceanario, manifiesta que se trata de un gran avance, pues es una especie que en el país está catalogada como «En Peligro Crítico”, según el Libro Rojo de Peces Marinos de Colombia, debido a factores como la sobrepesca y la pérdida de hábitat, una situación que es muy similar a otras regiones del mundo, en donde también está bajo diferentes tipos de amenaza. 

Si bien esta historia comenzó hace 25 años, fue en mayo de 2015 que por primera vez en el mundo se logró con éxito la reproducción y cultivo del mero guasa, obteniendo miles de larvas que fueron criadas tanto en los laboratorios del Oceanario como en los de Ceniacua, en Punta Canoa, Cartagena, logro científico que en su momento contó con el apoyo financiero de la Gobernación de Bolívar, a través del Sistema General de Regalías.

La reproducción de mero guasa en cautiverio permitirá generar un repoblamiento de la especie. Foto: Oeanario Islas del Rosario.

Estas larvas crecieron hasta convertirse en juveniles y ahora son la primera generación de meros guasa adultos nacidos en cautiverio en el mundo, con un poco más de cinco años de edad. Son mantenidos en el Oceanario Islas del Rosario y en los laboratorios en Punta Canoa. 

A pesar de lograr esta reproducción exitosa hace cinco años, en los periodos siguientes continuaron la investigación con el objetivo de aumentar el grupo de reproductores y también iniciar estudios sobre técnicas de reproducción artificial que permitan tener un mejor control sobre la producción de larvas.

Si bien el trabajo de investigación podía tardar años en dar resultados, la constancia y experiencia del grupo de investigadores y el apoyo de las demás entidades, lograron en septiembre pasado la primera fertilización artificial, que consistió en sedar a varios ejemplares de meros adultos de la primera generación para extraer los huevos y el semen con el fin de mezclarlos y así obtener huevos fértiles que fueron incubados de manera controlada, produciendo casi 5.000 larvas.

Las nuevas larvas están siendo cultivadas en los laboratorios de acuicultura del Oceanario Islas del Rosario donde son mantenidas y alimentadas bajo un cuidado especializado de expertos en cultivo de peces marinos, con el objetivo de incrementar la población de esta especie.

El proyecto de investigación, que cuenta con el apoyo de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), entidad que ha financiado con cerca de 1.800 millones de pesos (423.350€) los estudios durante los últimos dos años, y Parques Nacionales Naturales de Colombia, es determinante para la ciencia no solo en Colombia sino en el mundo, pues no había investigaciones en torno a esta especie.

El director de la Aunap, Nicolás del Castillo, manifiesta que hace dos años realizaron un taller con expertos internacionales, en el cual se determinaron tres especies que podrían reproducirse de manera artificial, con la idea de manejar unas condiciones técnicas que eviten que se cojan reproductores del ciclo natural. Allí se seleccionaron tres especies: pargo y mero del Caribe y del Pacífico, y el pámpano. 

En ese momento, aprovechando el trabajo que ya venía desarrollando el Oceanario y las otras instituciones, la entidad comenzó a apoyar financieramente para que se trabajara en la búsqueda de la reproducción artificial, que es precisamente lo que han logrado. 

Para Del Castillo, se trata de un logro clave, pues es una especie que es muy apetecida comercialmente por lo que muchos de sus ejemplares no alcanzan a llegar a la edad adulta y reproducirse, lo que impide que haya un repoblamiento, por ello la posibilidad de crecer la especie a través de la reproducción artificial es determinante. Si bien en este momento está prohibida en el país la pesca de estos ejemplares, la sobrepesca sigue siendo una de las principales problemáticas.

En este momento 5.000 nuevas larvas son cultivadas con todos los cuidados de expertos para que sigan creciendo y de esta manera se mantenga el ciclo. Foto: Oceanario Islas del Rosario

Reproducción exitosa en cautiverio

Según el científico Rojas, en diversas partes del mundo a través de la acuicultura se han obtenido resultados exitosos al reproducir diversas especies de peces que generan juveniles con fines de repoblamiento a su medio natural, por lo cual la producción de alevines en laboratorio, además de contribuir con una nueva especie de cultivo en Colombia, podrá aportar juveniles para ser liberados en el medio natural.

El repoblamiento cumpliría con una función adicional y es la de ejercer control sobre algunas poblaciones como el pez león, una especie invasora que se ha ido extendiendo por el Caribe colombiano y cuyo único depredador natural son los grandes meros. Por esta razón considera muy importante trabajar en la acuicultura marina, pues por ahora es una actividad que no se desarrolla en el país.

En concepto de Rojas, es importante que se puedan desarrollar cultivos de esta especie porque esto les ayudaría a muchas comunidades de pescadores artesanales a generar un ingreso sostenible y se evitaría la sobrepesca. «Buena parte de la vida de un mero está en estado juvenil, pero en esta etapa ya son de gran tamaño, por eso corren el riesgo de ser capturados y esto afecta los procesos naturales de reproducción impactando directamente a la especie».

Con los cultivos, que podrían realizarse en tierra o en el mar, según dice, Nicolás del Castillo, los pescadores no tendrían inconvenientes para su comercialización porque se trata de una especie muy demandada y, además, podría cultivarse de manera sostenible con todas las técnicas entregadas por los científicos.

«Se trataría de animales que salen del laboratorio, es decir que no se impacta el medio natural y nosotros entregaríamos toda la asesoría y técnicas necesarias para que se cultive de manera sostenible», manifiesta Jaime Rojas. 

En 2015 nacieron los primeros meros en cautiverio. Foto: Oceanario Islas del Rosario.

Un mero puede llegar a medir 3,5 metros o más y pesar hasta 400 kilos, además de ser una especie muy longeva, pues puede vivir hasta 40 años.

Una historia de 25 años

La historia del trabajo con el mero guasa se remonta a hace más de 25 años, cuando Rafael Vieira, director General del Oceanario Islas del Rosario, identificó tras muchos años de observación de diversos peces marinos, incluidos el mero guasa, que este ejemplar destacaba por crecer muy rápido, además de ser muy resistente a los cambios en las condiciones de la calidad del agua marina.

De igual forma, pudo determinar que se trataba de una especie que crecía muy saludable en diferentes ambientes, convirtiéndose en un candidato perfecto para iniciar procesos de investigación científica en acuicultura en su centro de investigaciones con el fin de generar los procesos para su reproducción y cultivo en los laboratorios. Se trata de ejemplares que son muy vulnerables a la sobrepesca y también es una especie en riesgo por la destrucción de su hábitat.

El primer paso de la investigación fue establecer la época del año en que naturalmente se reproducen, y tras varios años de observación se evidenció la reproducción de los meros en los encierros en el mar del Oceanario Islas del Rosario durante las noches de luna llena en el mes de mayo por varios años continuos.

Sin embargo, estos huevos fecundados salían libremente al mar por la acción de las corrientes sin poder ser colectados con facilidad. Para darle solución a esto, construyeron dos grandes tanques de recolección de huevos que están semi-sumergidos en el mar, donde se mantienen a los reproductores de mero y es muy fácil recoger sus huevos fértiles y así llevarlos a los laboratorios y hacer ensayos de cultivo de larvas.

Durante años el equipo de científicos ha trabajado para alcanzar los resultados que hoy son clave para la ciencia y para la especie. Foto: Oceanario Islas del Rosario

Pero el reto no era menor, pues si bien se trata de una especie que está distribuida naturalmente en muchas partes del mundo, lo cierto también es que no existían investigaciones exitosas acerca del desarrollo de técnicas para su reproducción y cultivo a pesar de ser una especie que también se encuentra altamente amenazada en su medio natural por la disminución de sus poblaciones.

Con el trabajo de Jaime Rojas y un importante grupo de investigadores, lograron acondicionar un moderno laboratorio de investigación en acuicultura marina en el cual se diseñan y adaptan protocolos de cultivo de especies marinas en cautiverio, que les ha permitido alcanzar los resultados que hoy muestran.

El Oceanario al estar ubicado en el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, y en alianza con Parques Nacionales, tiene el compromiso científico de generar, en un futuro cercano, meros juveniles para repoblar este importante ecosistema, además de ofrecer la técnica de cultivo y engorde de mero como una nueva alternativa de sustento a las poblaciones locales que hacen uso del área protegida, manifiesta el experto.

Según Jaime Rojas, lo que viene ahora es estandarizar los protocolos de reproducción, producir la técnica de engorde de juveniles en jaulas flotantes en el mar y, en general, estandarizar y perfeccionar lo que hasta ahora han logrado. 

El mero es una especie que se encuentra en todo el Caribe Colombiano. Los juveniles habitan más en ecosistemas de manglar, mientras que los adultos lo hacen en arrecifes de coral, en barcos hundidos y debajo de los muelles.

Plataforma de conocimiento

El Oceanario estuvo cerrado durante el confinamiento, sin embargo, desde este 26 de octubre está abierto al público para que los colombianos puedan visitarlo y conocer de cerca la fauna silvestre del Caribe colombiano. Según Rojas, se trata de una plataforma divulgativa e informativa para que las personas aprendan a cuidar estas especies que son clave para los ecosistemas, pues muchas de ellas están amenazadas y es importante que los ciudadanos conozcan de ellas de forma directa, para que se familiaricen y adopten comportamientos acordes para su protección.

Este centro de conservación es el hogar de más de 1.400 animales de 140 especies marinas, que brinda experiencias a sus visitantes sobre la importancia y cuidado de la fauna y flora marina. Así mismo realiza valiosas labores de conservación en el medio natural mediante la protección y el repoblamiento de especies amenazadas como corales, tortugas marinas, peces marinos, entre otros.

Durante el confinamiento el trabajo en el lugar no se detuvo pues las personas que allí trabajan continuaron manteniendo, cuidando y garantizando la salud y alimentación de todas las especies además de seguir con las actividades de conservación y de investigación.

https://sostenibilidad.semana.com/actualidad/articulo/colombia-el-primer-pais-del-mundo-donde-se-reproduce-mero-en-cautiverio/56919

31/10/2020