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La empresa Aguavital y Productos Bioenergéticos trabaja desde hace años en la vitalización del agua, la armonización de ambientes y la protección contra las radiaciones electromagnéticas. Y todo indica que con éxito porque un equipo dirigido por el profesor José Luis Bardasano – presidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud– acaba de terminar un estudio con un dispositivo desarrollado al efecto –el Chi-e-Harmonizer-que, adherido a un teléfono móvil mientras se habla, permite amortiguar la distorsión que causan sus ondas. Se ha podido comprobar haciendo electroencefalogramas a quienes los utilizaban.

El peligro para la salud de las radiaciones electromagnéticas es real, aunque a la mayor parte de la gente le hayan hecho creer lo contrario. Y cuánto más estemos expuestos a ellos -en el hogar, la oficina, el colegio y ahora ya en la calle- por culpa de la proliferación de las antenas repetidoras de telefonía, las torres de alta tensión, los centros de trasformación, los aparatos con tecnología Wi-Fi, los teléfonos móviles e inalámbricos, etc.- más nos arriesgamos a sufrir daños irreparables. Aunque quienes más riesgo soportan -ante la indiferencia inexplicable de los adultos, padres desinformados incluidos- son los niños y adolescentes -cuanto más jóvenes mayor peligro- a los que no sólo se está permitiendo acceder desde muy temprana edad a una tecnología que hoy presenta claros riesgos, sino que se les anima a ello. Y, sin embargo, la simple utilización continuada de un teléfono móvil a lo largo del tiempo -a partir de los 8-10 años de uso las consecuencias empiezan a ser a menudo constatables- aumenta significativamente el riesgo de padecer tumores en el cerebro. Así lo ponen ya de relieve importantes investigadores a pesar de lo cual nada parece que se pueda esperar de nuestros representantes políticos ni, obviamente, de las compañías de telecomunicaciones, empeñadas en extender su clientela sin importarles la edad de los usuarios.

Afortunadamente la iniciativa privada -porque cada vez más científicos conocen la verdad y buscan soluciones ya que saben que éstas no van a venir de las empresas responsables ni de autoridades- está haciendo llegar a la calle productos que permitan protegernos. El problema es que muy pocas están dispuestas a someter sus dispositivos a estudios científicos que los avalen.

No es el caso, empero, del llamado Chi-e-Harmonizer cuyos distribuidores en España encargaron a la Fundación de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud que lo estudiasen y valorasen antes de ponerlo a la venta… con resultados positivos Lo mismo que en su día se hizo con otro dispositivo de tecnología rusa, el Gamma-7-RT, del que ya hablamos en la revista (el lector puede leer el artículo que apareció sobre él en el n° 70 entrando nuestra web: www.dsalud.com).

Pero antes de entrar a comentar ese trabajo recordemos que en nuestro país, según un reciente estudio conjunto de la Fundación SM, la Universidad Pontificia de Comillas-ICAI-ICADE y el Movimiento Júnior el 43% de los niños entre 6 y 11 años tiene ya móvil subiendo ese porcentaje en el caso de los chavales de entre 12 y 14 al 82%. Algo que Juan Manuel Romero, vicepresidente de Adicciones Digitales -organización dedicada a fomentar un uso racional de las nuevas tecnologías- calificó hace pocas semanas en declaraciones a la Agencia EFE como «una auténtica burrada «preguntando: «Un niño de 5, 6 o 7 años, ¿necesita realmente un teléfono?». La respuesta, claramente, es NO.

Hasta ahora se pensaba que los principales problemas a los que se enfrentan los niños y los jóvenes eran básicamente psicológicos. Hoy son otros. Entre los que destaca la adicción con todo lo que ello implica. Según el citado estudio muchos menores afirman desarrollar intranquilidad e incluso ansiedad cuando se ven obligados, debido a una avería o a un castigo, a prescindir de su teléfono móvil. Es más, un 38% tiene reacciones adversas. Y un 11% reconoce haber engañado o mentido a sus padres -a veces incluso quitándoles dinero, normalmente en casa- para poder recargar el móvil y tener saldo.

Sólo que el problema más grave no es ése. Lo realmente grave es que permitiéndoles acceder tan temprano y sin control a las radiaciones electromagnéticas de los móviles les estamos exponiendo a problemas de salud -muchos niños sufren hoy ya dolores de cabeza y musculares además de insomnio y estrés que desembocan en actitudes agresivas- que pueden desembocar en tumores cerebrales. Y les aseguramos que no es una alarma gratuita. Entre otros estudios que apuntan en esa dirección avala lo dicho el que se ha presentado hace pocas semanas en la Royal Society de Londres.

CINCO VECES MÁS RIESGO DE PADECER UN CÁNCER CEREBRAL

«Entre las personas que empezaron a usar el teléfono móvil antes de los 20 años hay cinco veces más casos de gliomas (cáncer cerebral)». En otras palabras, el uso continuado del teléfono móvil multiplica por cinco el riesgo de desarrollar un cáncer cerebral. Y el de neuromas acústicos (tumores normalmente benignos que pueden llegar a causar sordera), cabe agregar. Así lo aseguró a mediados del pasado mes de septiembre en la Royal Society de Londres Lennart Hardell, oncólogo del Hospital Universitario de Orebro (Suecia), comentando un estudio sueco sobre el impacto de la telefonía móvil entre los jóvenes. Una aseveración tan rotunda que debiera haber resonado como un mazazo en los principales medios de comunicación de nuestro país donde el número de móviles supera ya los 50 millones. Y, sin embargo, prácticamente todos lo han ocultado. Obviamente el hecho de que ingresen grandes sumas de dinero en concepto de publicidad de las empresas de telefonía móvil no tiene nada que ver… Deben haber decidido callarse porque entienden que Hardell no es de fiar. A fin de cuentas sólo se trata de un oncólogo galardonado con el European Journal of Cáncer Prevention Research Prize en noviembre del 2005 y el Acta Oncológica Lecture Prize en marzo del 2006. Y «sólo» tiene 304 publicaciones científicas.

Añadiremos que en ese mismo foro -que estuvo organizado por la Radiation Research Trust- David Carpenter, Decano de la Escuela de Salud Pública en la Universidad Estatal de Nueva York, afirmó por su parte: «Los niños están dejándose mucho tiempo en los teléfonos móviles. Es posible que pronto nos enfrentemos a una crisis de salud pública en forma de epidemia de cánceres cerebrales como resultado del uso de los teléfonos móviles» (la negrita y el subrayado son nuestros). Y es que los principales afectados por la exposición a las radiaciones electromagnéticas -muy en especial de los móviles- son los niños ya que tienen su cerebro en desarrollo y los tejidos más blandos. Por eso Hardell afirma que el uso del teléfono móvil debería estar terminantemente prohibido a los menores de 12 años -salvo en casos de urgencia- limitándoles su uso al envío y recepción de mensajes de texto.

¿Y entre quienes empezaron a usar el móvil cuando ya habían cumplido 21 años o más? ¿Cómo les ha afectado? Pues el número de gliomas y neuromas acústicos sólo» aumentó un 50%. El doble. Y, por cierto, Hardell avisa también de que el riesgo para los jóvenes de padecer cáncer por utilizar ¡el teléfono inalámbrico! es casi igual de grande: cuatro veces superior (lea en nuestra web – www.dsalud.com– el reportaje que con el título Los teléfonos inalámbricos digitales DECT también son peligrosos publicamos en el n° 105).

Bueno, pues mientras Hardell y Carpenter hacían sonar las alarmas en Londres aquí, de forma irresponsable, seguimos comprando teléfonos a nuestros niños y dejamos que los usen sin control alguno. Es más, numerosos jóvenes duermen con sus móviles en modo vibración debajo de la almohada o al lado de la cabeza para que sus padres no puedan oír cuándo les llaman o envían un mensaje. Niños y adolescentes que están dispuestos a despertarse a cualquier hora para contestar un mensaje de texto. ¿Les habrá dicho alguien que hacer eso es como tener la cabeza situada al lado de un microondas en funcionamiento? ¿Sabrán que su cerebro está siendo irradiado de manera brutal? ¿Qué es incluso mucho más peligroso -y ya es decir- que dormir teniendo en la mesilla de la cama un despertador electrónico? La población española vive en la ignorancia, adormecida por el silencio cómplice de los medios de comunicación, la inacción de los médicos y asociaciones de consumidores, las vistosas campañas de las compañías telefónicas y la pasividad criminal de las autoridades sanitarias y de nuestros representantes políticos, idiotizados por la tan estúpida como falsa cantinela de que «no hay suficientes evidencias científicas» que demuestren la peligrosidad de las radiaciones.

MAL AÑO PARA LOS ESCÉPTICOS

Y eso que 2008 no ha sido un buen año para quienes se refugian en la mentira. Porque Hardell y Carpenter no han sido los únicos en alzar su voz. Hace sólo unos meses -en julio pasado- el doctor Ronald Herberman -director del Cáncer Instituto de la Universidad de Pittsburg (Pennsylvania, EEUU)- emitió un comunicado con el título Razones para la precaución en la utilización de teléfonos móviles en cuyo escrito daba once recomendaciones para un uso adecuado de los móviles. Y la primera la dedicaba a los jóvenes: “No permita que los niños usen un teléfono móvil excepto en casos de emergencia. El desarrollo de los órganos de un feto o un niño son los más susceptibles de ser afectados por los posibles efectos de la exposición a campos electromagnéticos«(El subrayado y la negrita son nuestras). La misma opinión; casi las mismas palabras.

Cuatro meses antes el neurocirujano australiano Vini Khurana publicaba los resultados de un trabajo de investigación de 14 meses sobre más de 100 fuentes de la literatura científica -además de prensa e Internet- realizado con el objetivo de examinar «científica y objetivamente» los datos que sugerían la relación entre el uso del teléfono móvil y la aparición de tumores cerebrales malignos a fin de confirmarlos o refutarlos. Y tampoco Khurana es un simple activista que se divierte alarmando a la gente. Es especialista en Neurocirugía y miembro del equipo directivo del Hospital de Canberra, profesor asociado de su especialidad en la Australian National University y en la Canberra Medical School, y profesor honorario de la Universidad de Sidney. Bueno, pues es igual de rotundo en sus aseveraciones: «Existe un creciente número de evidencias estadísticamente significativas -afirma en la conclusión de su trabajo- de la relación entre el tiempo total del uso de un teléfono móvil y la aparición de un tumor cerebral en el mismo lado de la cabeza donde el usuario se lo coloca. La probabilidad de que aparezca un tumor es entre 2 y 4 veces mayor”. Y aún fue más concluyente cuando fue entrevistado por el The Canberra Times: «Actualmente hay pruebas suficientes y la tecnología disponible para justificar la adopción de medidas inmediatas por parte de la industria y los gobiernos a fin de reducir la exposición de los consumidores a las radiaciones electromagnéticas relacionadas con la telefonía móvil”.

En suma, tanto para Khurana como para Carpenter la que se nos puede venir encima en unos años – sobre todo a nuestros hijos- si seguimos sin hacer nada es mucho mayor de lo que se había pensado hasta hace bien poco. «Este peligro tiene previsiblemente muchas y más amplias ramificaciones de salud pública que el amianto y el hábito de fumar -añadió Khurana al diario-y nos concierne directamente a todos; en particular a las generaciones más jóvenes, incluyendo a los niños muy pequeños«. E hizo una clara advertencia: «A menos que la industria y los gobiernos adopten medidas inmediatas y decisivas reconociendo la situación e interviniendo abiertamente en lugar de limitarse a esperar la confirmación definitiva con estudios muíticéntricos bien elaborados la incidencia de tumores cerebrales malignos y la tasa de mortalidad por ellos aumentará en todo el mundo en una década. Es más, puede incluso ser ya demasiado tarde para intervenir de manera significativa, especialmente para aquellos que actualmente son niños y jóvenes«.

¿Siguen escuchando todavía la cantinela de que no hay evidencias científicas? Pues quizás dejen de oírla de una vez cuando sepan que a primeros de septiembre pasado el Parlamento Europeo aprobó -por 522 votos contra 16- una recomendación para instar a los ministros de toda Europa a que sean más estrictos a la hora de fijar los límites sobre la exposición a la radiación de móviles, inalámbricos, aparatos wifi y otros dispositivos; en parte precisamente porque los niños son especialmente vulnerables a ellos. Y allí estaban -aunque parezca mentira- los europarlamentarios españoles, representantes de los partidos que siguen sin hacer nada para cambiar la legislación española. Antes bien, el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, ha decidido dar dinero a los ayuntamientos que se presten a instalar más antenas de telefonía porque las 50.000 que existen ya en España le parecen insuficientes.

Tres fueron los puntos referidos a los campos electromagnéticos que el parlamento aprobó al votar el documento Revisión intermedia del Plan de Acción Europeo sobre Medio Ambiente y Salud 2004- 2010. En él se dice textualmente que el Parlamento Europeo:

1)Manifiesta gran interés por el informe internacional Bio-lniciativa sobre los campos electromagnéticos que resume más de 1.500 estudios dedicados a este tema y cuyas conclusiones señalan los peligros que entrañan para la salud las emisiones de telefonía móvil tales como el teléfono móvil, las emisiones UMTS-Wifi-Wimax-Bluetooth y el teléfono de base fija ‘DECT’«.

2) «Constata que los límites de exposición a los campos electromagnéticos establecidos para el público son obsoletos ya que no han sido adaptados desde la Recomendación 1999/519/CE del Consejo, de 12 de julio de 1999, relativa a la exposición del público en general a campos electromagnéticos (0 Hz a 300 GHz) y, lógicamente, no tienen en cuenta la evolución de las tecnologías de la información y la comunicación, las recomendaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente o las normas de emisión más exigentes adoptadas, por ejemplo, por Bélgica, Italia o Austria. Y no abordan la cuestión de los grupos vulnerables como las mujeres embarazadas, los recién nacidos y los niños«.

3) «Pide por tanto al Consejo que modifique su Recomendación 1999/519/CE con el fin de tener en cuenta las mejores prácticas nacionales y fijar así valores límite de exposición más exigentes para todos los equipos emisores de ondas electromagnéticas en las frecuencias comprendidas entre 0,1 MHz y 300 GHz«.

Es más, en el apartado denominado Tumores cerebrales y neuromas acústicos de Bio-lniciativa se dice lo siguiente; «Entre las personas que han usado teléfono móvil durante diez años o más hay altas proporciones de tumores malignos y neuromas acústicos. Y la situación es peor cuando los teléfonos móviles han sido usados principalmente en un solo lado de la cabeza«. Y lo mismo se afirma en él respecto al uso de teléfonos inalámbricos.

BIENVENIDAS LAS SOLUCIONES

En suma, antes o después la sociedad despertará del letargo al que la tienen sometida y tanto las autoridades como las compañías telefónicas se verán obligadas a adoptar soluciones. Porque hoy su actitud es negligente cuando no penalmente punible. Ya no basta con decir en los manuales que el móvil no debe pegarse a la cabeza sino situarse al menos a 2 cm y que nunca debe llevarse pegado al cuerpo sin funda protectora. Porque la gente no hace ni eso ya que prácticamente nadie se lee las advertencias de seguridad de los manuales. De ahí que haya empresas que estén ya buscando soluciones.

Es el caso de la empresa Aguavital y Productos Bioenergéticos que acaba de someter a examen de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud en la Universidad de Alcalá de Madrid un dispositivo de tecnología alemana creado por el investigador Ulrich Holst que se denomina Chi-e-Harmonizer. Físicamente se trata sólo de una pequeñísima tarjeta autoadhesiva que puede adherirse tanto al teléfono móvil o inalámbrico como al ordenador, el router, el wifi, la televisión….

El estudio ha estado dirigido por el profesor José Luis Bardasano y en él se ha podido verificar nuevamente cómo las ondas cerebrales se alteran durante una conversación por teléfono móvil y cómo la tecnología examinada es capaz de neutralizar los cambios experimentados en ellas.

Las 12 personas que participaron en la prueba fueron introducidas consecutivamente en una cámara o jaula de faraday aislada y no metálica a fin de eliminar cualquier otro tipo de onda o campo electromagnético que pudiera alterar las pruebas. Una vez en ella se sentaron en una silla de plástico que tenía un brazo articulado no metálico al que estaba sujeto el teléfono móvil y éste se mantuvo próximo a la oreja derecha del voluntario pero sin contacto físico con él. Para la prueba se usó un electrógrafo digital con 19 electrodos dispuestos según el sistema internacional. Cabe añadir que durante la toma de los registros el paciente permaneció con los ojos cerrados en condiciones de tranquilidad y semioscuridad escuchando sólo el teléfono móvil cuando así se decidía que ocurriera.

Pues bien, primero se registraron con el electroencefalograma (EEG) las ondas cerebrales de cada voluntario en estado de reposo a fin de disponer de valores de comparación y posteriormente las ondas mientras escuchaban el móvil a través del brazo articulado (no lo tocaban con la mano). Sin hablar. Sólo escuchando durante cinco minutos la voz de alguien. Bueno, pues el electroencefalógrafo mostró importantes cambios en las ondas cerebrales.

La tercera parte del experimento consistiría en descartar que la modificación de las ondas cerebrales se debiera al mero acto de escuchar. Y se descartó.

Finalmente se colocó en el móvil el Chi-e-Harmonizer y los registros sorprendieron a los investigadores: las ondas cerebrales mostraban un patrón mucho menos alterado, similar al del estado de reposo.

En las conclusiones del informe final el profesor Bardasano señala lo siguiente:

«El uso del teléfono móvil sin el neutralizador Chi-e-Harmonizeraltera el registro EEG y los espectros de potencia.

El uso del neutralizador Chi-e-Harmonizer atenúa el efecto del teléfono móvil haciendo que el registro EEG y los espectros de potencia en todos los electrodos sean similares -aunque no exactamente iguales- a los correspondientes a la situación basa!.

El neutralizador Chi-e-Harmonizeractáa como protector de las alteraciones producidas por el teléfono móvil”.

Conciso y claro. Cabe ahora explicar que el dispositivo se basa en el principio de la interferencia de ondas según el cual cuando una onda se opone a otra de la misma frecuencia y longitud queda anulada.

«El neutralizador Chi-e-Harmonizer -explica Ulrich Holst- va informado mediante un procedimiento especial y entra en resonancia con las ondas oscilantes del teléfono móvil. Así, las oscilaciones se anulan mutuamente mediante interferencia destructiva”. En realidad este principio no es nuevo. En el ámbito electromagnético también se utiliza para la supresión de ruidos en estudios de grabación musicales o en las cabinas de pilotaje de los aviones. Los auriculares de los pilotos de los jets incorporan unos micrófonos que captan el ruido exterior. En el auricular se crea una onda exactamente opuesta la cual suprime el efecto de las ‘ondas ruidosas’. Esto es lo que denominó ‘interferencia destructiva’. El resultado en este ejemplo es que el piloto prácticamente no oye el ruido de vuelo. Bueno, pues algo similar ocurre con los Chi-e-Harmonizer. Éstos se activan mediante resonancia y crean un patrón exacto de ‘interferencia destructiva’ eliminando así el efecto biológicamente nocivo de las ondas del móvil”.

La base científica, como puede verse, es muy simple. Lo que Holst no ha explicado es cómo hace que el dispositivo emita ondas tras «informarlo». Secreto industrial, suponemos. Pero lo importante es que funciona como se ha constatado en la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud. De hecho este organismo ha propuesto la realización de nuevos estudios al fabricante. Estaremos pendientes para saber si se hacen.

TECNOLOGÍA PROGNOS

Diremos para finalizar que los buenos resultados obtenidos en Alcalá de Henares fueron igualmente logrados en el Instituto Med Prevent de Heildeberg (Alemania) donde el dispositivo fue sometido a otra tecnología diferente, el Prognos, un sistema informático cuyo software permite evaluar el nivel energético del paciente y, por tanto, su nivel de salud y la tendencia a la enfermedad. Hablamos de un aparato que capta en el organismo quince diferentes señales que le permiten saber las posibles causas de perturbación de los chacras, nadis y meridianos y actuar sobre ellos.

Bueno, pues el Prognos constató que al hablar con un móvil pegado a la cabeza algunos de los meridianos de quien lo usa desarrollan rápidamente unas hiperfunciones o hipofunciones extremas lo que significa que a largo plazo esos desequilibrios, de no producirse una compensación, podrían acabar provocando una patología vinculada al meridiano. Sin embargo, cuando el móvil llevó incorporado el neutralizador Chi-e-Harmonizer todos los meridianos se mantuvieron dentro de la normalidad.

En suma, dos métodos diferentes de diagnóstico y un solo resultado: el beneficio del neutralizador parece innegable. Cabe agregar que el inventor ha desarrollado otros dispositivos que permiten anular las frecuencias patógenas de otros muchos dispositivos que producen radiaciones y que todos tenemos en el hogar y la oficina.

Sonia Barahona

 

Fuente; Revista Discovery Salud. Número 110 – Noviembre 2008

26/04/2024