Por Aixa. El 18 Agos. 2016

 

Con una función puramente estética, el sujetador se ha convertido en un elemento clave de la moda, y su uso se ha impuesto hasta convertirse casi en una obligación. Lo más preocupante de todo esto es que, lejos de proporcionar algún beneficio, el uso del sujetador conlleva algunos peligros. Ya en los años treinta se publicó un primer estudio médico en el que se relacionaba el sujetador con el incremento de casos de mujeres con cáncer de mama. Desde entonces, se han ido realizando más estudios que han corroborado los antiguos hallazgos.

Uno de los estudios más convincentes fue realizado por dos expertas en medicina antropológica: Sydney Singer y Soma Grismaijer, autoras del libro «Vestida para matar: La relación entre el cáncer de mama y Bras».

El estudio se basó en 4.000 mujeres y concluyó que los sujetadores aumentan significativamente el riesgo de cáncer de mama. Veamos el asombroso resultado:

  • 3 de cada 4 mujeres que sufren cáncer de mama suelen usar sujetador
  • En el caso de las que nunca lo usan, solamente una de cada 168 lo sufre.
  • Por tanto, el riesgo de sufrir cáncer de mama es 125 veces mayor si se utiliza sujetador.

Según los expertos, los tejidos elásticos, refuerzos o copas que elevan el pecho comprimen los ganglios y canales linfáticos subcutáneos obstruyendo la circulación linfática. Esta presión impide que los productos de desecho de la linfa, las toxinas, se puedan eliminar de manera natural mediante el drenaje linfático, acumulándose en la mama. Con el tiempo, la linfa se estanca y las toxinas que no ha podido liberar se vuelven nocivas, pudiendo originar quistes, nódulos fibrosos y tumores cancerígenos.

Además, los sujetadores hacen que la temperatura de los senos aumente considerablemente debido al tejido que cubre las mamas y a la compresión a la que se ven sometidas. Esto se ha podido comprobar mediante estudios termográficos. Y se sabe que una mama precancerosa o cancerosa tiene una temperatura mayor que una mama sana.

La caída de los pechos

Y desde el punto de vista estético, el sujetador tampoco es un gran invento. Hace un par de años se publicó la investigación científica más completa sobre el tema. El investigador Jean-Denis Rouillon, especialista en ciencia y deporte y profesor en la Universidad de Franche-Comté, Francia, dirigió un estudio a lo largo de 15 años sobre el uso y el efecto de los sujetadores en 330 mujeres de entre 18 a 35 años. El equipo de científicos franceses utilizó una regla de cálculo para registrar los cambios que se producían en los senos de las voluntarias año tras año.

El estudio concluyó que, al contrario de lo que se creía, los senos no obtienen ningún beneficio del sujetador, sino más bien todo lo contrario: la investigación encontró que los senos eran más firmes y se hundieron menos en las mujeres estudiadas que no llevaban sujetador. Concretamente, se observó que en las mujeres que no usaban sujetador, el pezón apuntaba 7mm más arriba, en comparación con las que sí llevaban. Además, algunas de las mujeres afirmaron que desde que habían dejado de usar sostén, les dolía menos la espalda. A la luz de los datos, Rouillon aseguró que «médicamente, fisiológicamente y anatómicamente, los pechos no obtienen ningún beneficio al denegarse la gravedad».

El investigador, que ha estado trabajando en este tema desde 1997, explicó que los pechos se convierten en «dependientes»de un apoyo una vez que las mujeres comienzan a usarlo, lo que significa que los músculos de soporte se están infrautilizando y, por tanto, se degradan con más rapidez. La estructura de la mama está formada por grasa y tejido glandular, muscular y fibroso. Este último constituye lo que llamamos «ligamentos de Cooper», que unen los lóbulos con la piel del tórax y son, por lo tanto, el sostén natural de los pechos. Cuando el sujetador hace el trabajo de los ligamientos, éstos se atrofian y dejan de luchar contra la fuerza de gravedad… ¿el resultado? el pecho pierde su firmeza y cae mucho más rápido con el paso del tiempo.

Este proceso es más acusado cuando las adolescentes empiezan a llevar sujetador desde el mismo momento en que les empieza a crecer el pecho. Los elementos anatómicos de suspensión del seno, tanto musculares como conjuntivos, se fortalecen durante el desarrollo de la niña, y el uso de sujetador durante esta etapa los perjudica seriamente.

En algunas partes del mundo (Japón, Fiji, regiones maoríes o indias…) ya hacen campaña para que se vuelva a utilizar su ropa interior tradicional que deja los pechos en libertad.

https://www.nosabesnada.com/investigacion/los-peligros-de-llevar-sujetador/

1/05/2024