Un estudio publicado en la National Academy of Sciences demuestra que, actualmente, el 70% de toda la biomasa de aves en el planeta son aves de consumo y 60% de los mamíferos son ganado, principalmente vacas y cerdos, 36% son humanos y tan sólo el 4% son animales salvajes.

La ganadería es una de las causas principales de deforestación en la Amazonía y todos los países Amazónicos, contribuyendo en un 80% las tasas de deforestación. Aproximadamente 450.000 kilómetros cuadrados de áreas deforestadas en el Amazonas de Brasil son zonas de pastoreo para ganado.

El agua es otro recurso que requiere atención, ya que la industria de producción animal es un factor crítico para la contaminación del agua. La mayor parte del agua consumida por el ganado vuelve a la naturaleza en forma de desechos líquidos: una sustancia llena de patógenos, metales pesados, residuos de medicamentos, hormonas, antibióticos, lo que contamina no tan sólo el agua superficial sino también las napas subterráneas.

La ganadería es responsable del 70% de la deforestación del Amazonas en Latinoamérica, amenazando especies y culturas autóctonas. También es responsable de cerca del 20% de las emisiones de gases efecto invernadero de las actividades antrópicas.
Para alimentar 30 personas todo un año con verduras, frutas y cereales se necesita sólo una hectárea de tierra cultivable, mientras que con ese mismo espacio solo se podría alimentar a 5 -10 personas con una dieta omnívora.

El agua sigue siendo un recurso escaso para parte importante de la población mundial y producir un kilo de carne puede requerir de 10 a 100 veces más agua que producir un kilo de trigo.

El óxido nitroso es casi 300 veces más dañino para el clima que el dióxido de carbono y el 65% de la cantidad producida por seres humanos provienen de la actividad ganadera. Por otro lado, el dióxido de carbono también es emitido por esta actividad, a través de la deforestación para producir alimento para los animales y por los combustibles fósiles utilizados para el transporte.
La producción de carne, especialmente de ganado bovino, es un proceso que usa agua de forma intensiva. El ganado representa el uso del 8% del consumo humano global de agua.
Más de 56 billones de animales son sacrificados para el consumo humano anualmente.

Tanto animales terrestres como marinos que consumimos son seres sintientes capaces de tener experiencias positivas y negativas como placer y dolor. En la industria los animales son sometidos a prácticas dolorosas y estresantes sin ningún tipo de anestesia tales como la castración, el corte de cola, el corte de pico o de cuernos.

Además, en términos de suelo, actualmente el 30% de la superficie terrestre es utilizada para criar animales de granja.

La ganadería no es el problema, pues necesitamos comer carne y no es plan de liarnos a tiros por el bosque contra los pocos animales que nos queda. En menos de una semana no quedaría ni un animal más grande que una rata. El error está en la elección de criar ganado vacuno. Si cambiásemos de especies como: emús, canguros, gacelas de Waller, cocodrilos, antílopes como el topi que no precisa agua o las jirafas. Con estas especies, las cifras del consumo de agua y forraje serían muy distintas.

El consumo de forraje también es sustancial, por ejemplo; las jirafas necesitan 17 Kg/día, las vacas necesitan 70 Kg/día. Además, el crecimiento de una res es similar al de las jirafas.

El gran perjuicio que ocasiona la producción de carne de res, pues una parte importante del pienso con lo que se las alimenta lleva soja. Cultivar esta legumbre es uno de los principales impulsores de la deforestación tropical en América del Sur, incluida la Amazonia brasileña y el Cerrado.

El cambio de especies no es rentable para un ganadero si posee pocas reses, pero si podría poner una pequeña piscifactoría a medida que va vendiendo las reses. El pez gato africano es una de las especies más rentables por la facilidad de su alimentación y resistencia. También podría cercar una parte del terreno con una valla invisible, mucho más económica que tener que cercar todo el terreno y empezar a criar gacelas. Cuando compruebe que con la carne del pescado y de las gacelas gana igual o más que con sus vacas y terneros, sería el momento de vender las que le queden. Si quiere ampliar sus ganancias, podría plantearse criar jaguares, armadillos o tigres. Estos últimos lo demanda mucho China. Los colmillos de los jaguares y su piel reportan buenos ingresos.