Fundación Artemisan sigue en su línea de desinformar a la opinión pública
La entidad cinegética recuerda que el fin de la moratoria establecida en la Ley de Parques Nacionales de 2014, que fijaba unas excepciones que permitían cazar en estas áreas protegidas, llegará a su fin el próximo 5 de diciembre.
Fundación Artemisan ha iniciado contactos con distintos representantes políticos y de las administraciones para advertirles de que el fin de la moratoria a la prohibición de cazar en Parques Nacionales va a generar una «complicada situación» que puede suponer al Estado y a las comunidades autónomas un coste de 320 millones de euros en indemnizaciones.
La Ley 30/2014 de 3 de diciembre de Parques Nacionales que prohíbe cazar y pescar en tales áreas permitía ciertos derechos de caza y establece que privar de esos derechos pasa necesariamente y previamente por el intento de llegar a acuerdos voluntarios con los «afectados» previa aprobación de los criterios técnicos o, en su defecto, mediante los correspondientes de expropiación forzosa. Para ello se establecía un plazo de 6 años que llegará a su fin el próximo 5 de diciembre.
Sin embargo, la entidad cinegética asegura que no le consta que se haya realizado «ninguna actuación» en esa línea y, considera que, como consecuencia de ello, las administraciones competentes «tendrán que indemnizar a los propietarios por las limitaciones de uso». De acuerdo con sus cálculos, Fundación Artemisan estima en unos 320 millones de euros el valor de estas indemnizaciones, a lo que se sumaría el coste que conllevaría realizar el control de poblaciones por parte de personal autorizado.
En ese sentido, indica que las administraciones competentes tendrán que afrontar los gastos derivados de los controles de las poblaciones de diversas especies que habrá que realizar, ya que la entidad alerta de que «de no hacerlo se podría producir un verdadero desastre medioambiental, que incidirá directamente en la flora protegida y en la expansión de enfermedades como consecuencia del exceso de poblaciones».
Hasta la fecha los controles son realizados por los cazadores sin que la administración tenga que asumir esa inversión y Fundación Artemisan afirma que al contrario «a día de hoy son los cazadores los que realizan importantes inversiones económicas para el control de especies, generando ingresos para la administración a través de licencias y otros trámites, así como riqueza económica para las poblaciones del entorno».
De ese modo, afirman que con la entrada en vigor de tal prohibición, será la administración la que previo pago tendrá que contratar cuadrillas que controlen poblaciones, algo que para los cazadores es «un sinsentido» que se tenga que afrontar ese coste económico en indemnizaciones, especialmente en la situación de crisis provocada por el coronavirus.
Con las reuniones con representantes de distintas formaciones políticas y de las administraciones Fundación Artemisan pretende exponer la «complicada situación que se va a generar» el próximo 5 de diciembre, y les propondrá distintas soluciones como una modificación de la Ley de Parques Nacionales que autorice una nueva moratoria de caza y pesca o una modificación que permita la caza y la pesca en aquellos Parques Nacionales donde estas actividades hayan constituido una actividad tradicional generadora de empleo y riqueza y no sea incompatible con la propia figura del Parque.
30/11/2020
2 Comments
Daniela
5 meses agoNo puedo creer que priorizen la cacería a la vida…. En que siglo viven??? Por un lado hay cumbres por la conservación, la vida , la biodiversidad y por otro siguen permitiendo la caza ? Hay depredadores naturales, y se ocupan de mucho de lo que se caza, pero claro, también los fueron cazando y exterminando. Hay especies que no son nativas, esas serían las que debieran cazar, para re-establecer un equilibrio saludable en los medioambientes. Saludos cordiales, excelente página.
Manu
5 meses ago¡Es indignante! la decisión de los que apoyaron en su día esa moratoria a la prohibición de cazar en Parques Nacionales. Debieron prohibir la caza indefinidamente. Los descerebrados de esos cazadores que se creen que son necesarios porque “controlan” (asesinan) a los herbívoros. Ese problema lo han creado precisamente ellos. Son los responsables de haber exterminado a sus depredadores naturales. Si hubiese justicia, los cazadores deberían traer tantos depredadores como fuesen necesarios para que sean estos los que controlen a los herbívoros con más eficacia, pues eligen los enfermos, heridos o viejos y no los que tienen los cuernos más poderosos para exhibir sus cabezas en una pared..
También sería preciso de ampliar las zonas protegidas.
Los humanos somos la única especie que toma leche de otras especies. Una costumbre que debería desaparecer. Pues realmente no la necesitamos.
Los cazadores se excusan que la caza debe persistir por tradición. Si se hubiesen molestado en leer un poco de historia, sabrán que existen y existieron tradiciones salvajes como tirar una cabra desde un campanario, arrancarle la cabeza a un pollo vivo montado a caballo, ablación del clítoris, la sociedad obligaba a llevar corsé tan apretados que algunas mujeres perdían la vida, las mujeres jirafa en África, vendar los pies a las japonesas para que no les crecieran los pies, se consideraban brujas a algunas curanderas y las quemaban vivas, se sacrificaban esclavos como ofrendas a los dioses, y un largo etc.
En fin, que en este siglo no hay sitio para las justificaciones absurdas como es la caza. Por esa razón se inventaron las granjas. Para terminar, les recuerdo a esos cafres que la causa de mayoría de especies extinguidas ha sido por culpa de los cazadores. Echen un vistazo a la lista de especies extinguidas.