Cárcel o muerte para quienes denuncian la corrupción

Sala de control: reactor de la Central Nuclear V.I. Lenin de Chernobil

El profesor Youri Bandajevski, doctor en Anatomopatología, ex director del Laboratorio Central de Investigación Científica de Bielorrusia y Rector de la Facultad de Medicina de Gomel -una de las regiones más contaminadas por el accidente de Chernobyl en abril de 1986 -sigue en prisión por haber denunciado en su día el impacto que la contaminación radiactiva tuvo sobre la población de la zona… y cómo se dilapidó el dinero destinado a paliar el problema.

Youri Bandajevski, aun sabiendo que había una alta posibilidad de contaminarse, había aceptado hacerse cargo del mencionado instituto tras el accidente de Chernobil y se trasladó a vivir en la zona con su mujer Galina -cardiólogo pediatra- y su hija Olga, trabajando en él durante años.

Bandajevski encontraría durante ese tiempo cesio radiactivo C137 tanto en la comida de la zona como en los tejidos cardiacos de las personas fallecidas de infarto. Su mujer, por su parte, observaría la aparición de cataratas y anomalías cardiacas en los niños tras iniciar en 1993 un estudio sistemático en un jardín de infancia de la zona. Los resultados de los electrocardiogramas fueron escalofriantes: el 80% eran anormales.

Dos años después -en 1995- el trabajo del matrimonio se publicaría y sus conclusiones serían rotundas: “Existe correlación entre la evolución de las condiciones patológicas y las dosis acumuladas de radionucleidos. Es más intensa para el sistema cardiaco y el sistema nervioso. Incluso a pequeñas dosis las substancias radiactivas, del orden de 50 a 80 becquerels de cesio 137 por kg., pueden causar desórdenes patológicos en el organismo humano. Las concentraciones de cesio 137 en la placenta tienen un efecto nefasto en el equilibrio endocrino madre/feto y sobre el desarrollo del feto dando como resultado malformaciones y abortos prematuros. Y los niños son particularmente sensibles a esa influencia nefasta«.

Entre 1991 y 1999 Bandajevski dirigiría además 30 tesis doctorales sobre los efectos del cesio 137 en el organismo. Pero no se limita a denunciar lo que ocurre sino que busca soluciones. Y encuentra medidas sencillas para eliminar más rápidamente la radioactividad como incorporar pectina de manzana en la dieta.

En 1999 un comité del Parlamento y del Ministerio de Sanidad confía a tres científicos -uno de ellos él- la elaboración de un informe sobre la gestión sanitaria posterior al accidente de la central nuclear. La conclusión del mismo es que la mayor parte del dinero destinado a paliar los efectos del accidente se ha dilapidado y las acciones realizadas fueron ineficaces. Bandajevski escribe incluso al presidente de Bielorrusia para exponerle el asunto y habla en televisión sobre sus conclusiones. Pues bien, aquello no gustó y Bandajevski, que había sido acusado en 1990 de aceptar dinero de sus alumnos para aprobar los exámenes, no imagina la que se le viene encima. Porque a pesar de que el principal testigo de la acusación se había retractado el asunto se reactiva y el 18 de junio de 2001 es condenado a 8 años de prisión y trabajos forzados con la prohibición expresa de leer y escribir pudiendo recibir sólo 2 visitas al año de su mujer. Y se le prohíbe durante 5 años publicar cualquier trabajo científico.

Numerosas asociaciones internacionales protestaron. Hasta Amnistía Internacional lo ha reconocido como preso de conciencia. Sin embargo, Bandajevski sigue actualmente en prisión. Enfermo, cansado, demacrado. No por lo que se alega: está pagando el precio de decir la verdad.

También otros científicos rusos que tuvieron la valentía de denunciar la gravedad del accidente de Chernobil tuvieron problemas. Fue el caso del profesor V. Nesterenko, miembro de la Academia de Ciencias de Bielorrusia y director del Instituto de Energía Atómica de Minsk. Físico de renombre mundial, cuando comprendió la gravedad del accidente pidió directamente al Soviet Supremo la evacuación de toda la población en un radio de 100 kms. alrededor de la central. Empero, en lugar de hacerle caso fue despedido y presionado y le intentaron asesinar 2 veces. El 20 de junio del 2001 -dos días después de la condena del profesor Bandazhewsky- el sustituto del profesor Nesterenko fue encontrado frente a la puerta de su casa en estado de coma y bañado en su propia sangre.

Hoy se sabe que el accidente de Chernobil provocó abortos, malformaciones congénitas, cáncer, alteraciones de todos los órganos vitales, alteraciones endocrinas e inmunitarias y numerosos fallecimientos.

Fuente; Revista Discovery Salud. Número 59 – Marzo 2004

  30/04/2024