La ganadería es responsable de cerca del 20% de las emisiones de gases efecto invernadero de las actividades antrópicas.
El óxido nitroso es casi 300 veces más dañino para el clima que el dióxido de carbono y el 65% de la cantidad producida por seres humanos proviene de la actividad ganadera. Por otro lado, el dióxido de carbono también es emitido por esta actividad, a través de la deforestación para producir alimento para los animales y por los combustibles fósiles utilizados para el transporte.

La producción de carne, especialmente de ganado bovino, es un proceso que usa agua de forma intensiva. El ganado representa el uso del 8% del consumo humano global de agua.

Además, en términos de suelo, actualmente el 30% de la superficie terrestre es utilizada para criar animales de granja.

La ganadería es responsable del 70% de la deforestación del Amazonas en latinoamérica, amenazando especies y culturas autóctonas.

Para alimentar 30 personas todo un año con verduras, frutas y cereales se necesita sólo una hectárea de tierra cultivable, mientras que con ese mismo espacio solo se podría alimentar a 5 -10 persona con una dieta omnívora.

El agua sigue siendo un recurso escaso para parte importante de la población mundial y producir un kilo de carne puede requerir de 10 a 100 veces más agua que producir un kilo de trigo.

Más de 56 billones de animales son sacrificados para el consumo humano anualmente.

Tanto animales terrestres como marinos que consumimos son seres sintíentes capaces de tener experiencias positivas y negativas como placer y dolor. En la industria los animales son sometidos a prácticas dolorosas y estresantes sin ningún tipo de anestesia tales como la castración, el corte de cola, el corte de pico o de cuernos.

Casi la mitad de los peces que son consumidos hoy, son criados en piscifactorías donde sufren de estrés y enfermedades. Mientras que los peces que son capturados del océano mueren ahogados fuera del agua.

La Asociación Americana de Dietética declaró que las dietas vegetarianas correctamente planeadas, incluyendo la dieta vegana, son saludables y nutricíonalmente adecuadas, y pueden traer beneficios de salud en la prevención y tratamiento de ciertas enfermedades.

Estudios demuestran que una dieta vegetariana es más saludable en muchos aspectos. Comparada con la dieta omnívora, contiene menos grasas saturadas, colesterol mientras que es más rica en fibra, antioxidantes y carotenos. Los vegetarianos tienen menor incidencia en enfermedades como obesidad, problemas cardíacos, hipertensión y diabetes tipo II.

Una dieta vegetariana balanceada excede la recomendación de ingesta diaria de 5 frutas o verduras lo que se relaciona con una menor probabilidad de padecer cáncer de colon.

Fuente: Vegetarían Society

https://www.sinergiaanimal.org/alimentacion-etica

13/05/2024