Los horrores que se viven en las cárceles de Alabama, las más mortales de EE.UU.

Darío Brooks

BBC News Mundo

6 mayo 2019

Getty Images. Pie de foto; La tasa de personas en prisión de Estados Unidos es la más alta de países desarrollados.

 

Un viernes de septiembre de 2017 en la prisión Bibb dos reclusos apuñalaron a otro, quien «murió desangrado» en el piso (el suelo). Ese mismo día, en la cárcel de Staton, también un hombre fue apuñalado tantas veces que debió ser llevado en helicóptero a un hospital.

El sábado, en la cárcel de Elmore, un prisionero fue golpeado gravemente por otros cuatro. Y en la prisión de Ventress los guardias hallaron decenas de cigarrillos con drogas, metanfetaminas y el alucinógeno llamado «masa de galleta».

Pero el domingo fue el día más violento: un prisionero que dormía en su celda de St. Clair fue golpeado con un calcetín lleno de candados metálicos, por lo que fue llevado gravemente herido a un hospital.

Y así siguieron los incidentes toda la semana.

Lo que ocurrió en tan solo siete días en las prisiones de Alabama es muestra de los niveles de violencia que a diario se viven en ese estado del sur de Estados Unidos.

«Las violaciones son graves, sistémicas y exacerbadas por graves deficiencias», determinó el Departamento de Justicia en su informe titulado «Investigación de las prisiones estatales para hombres de Alabama» publicado a principios de abril.

Getty Images. Pie de foto; Más de 16.000 prisioneros purgan condenas en 13 prisiones de Alabama, donde la sobrepoblación de las cárceles es de 187%.

Esos incidentes ocurridos en solo 7 días fueron registrados por el Departamento de Correccionales de Alabama (ADOC, por sus siglas en inglés) y revisados por el Departamento de Justicia.

Los investigadores federales creen que «es probable que muchos otros incidentes graves también hayan ocurrido» y que, como es usual, no se hayan reportado.

Las cárceles de este estado sureño de EE.UU. son «las más mortales del país», indicó un estudio de Equal Justice Initiative (EJI), una ONG que comparó los casos de mortalidad de los 50 estados de EE.UU.

«Un total de 24 personas encarceladas fueron asesinadas en las prisiones de Alabama en los últimos dos años. El índice de homicidios de esta prisión es 10 veces el promedio nacional reportado por la Oficina de Estadísticas de Justicia», dijo Bryan Stevenson, director de EIJ, a BBC Mundo.

Los homicidios no son el único problema.

Violencia «inusual» y «cruel»

El equipo de expertos en sistemas carcelarios del Departamento de Justicia realizó durante dos años una extensa investigación de lo que ocurre en las prisiones de Alabama en las que cumplen sentencia unos 16.000 hombres.

Lo que encontraron fue escabroso: los asesinatos, la violencia y los abusos sexuales ocurren cotidianamente e incluso a la vista de los guardias (o sin que ellos lo noten por omisiones en su trabajo).

«Hay un alto nivel de violencia que es muy común, cruel, de inusual naturaleza y generalizado«, señalan en su reporte.

El Departamento de Justicia considera que Alabama es «deliberadamente indiferente» a lo que ocurre en sus cárceles, una situación que también afecta a los guardias.

La gobernadora de Alabama, Kay Ivey, aseguró que trabajará en los siguientes meses con el Departamento de Justicia «para garantizar que se aborden nuestras preocupaciones mutuas».

«Nos aseguraremos que este problema de Alabama tenga una solución de Alabama», señaló a principios de abril en un mensaje visto por la prensa local como no muy conciliador.

Fuente de la imagen, Reuters. Pie de foto; La gobernadora Kay Ivey (izquierda) comparte militancia en el Partido Republicano con el presidente Donald Trump.

 

Para Wanda Bertram, portavoz de la ONG Prison Policy Initiative, es una «llamada de atención» que no debería ser desatendida, pero que se repite a distintos niveles en el resto de EE.UU.

«Sería un error considerar la deshumanización de las personas encarceladas en Alabama como excepcional: cada estado tiene prisiones y cárceles que degradan y abusan de sus residentes», dijo Betram a BBC Mundo.

Agresiones sexuales ignoradas

Una de las más graves «violaciones constitucionales» detectadas en las prisiones del estado son los abusos sexuales «graves y generalizados» que el personal de ADOC «no detecta o evita atender con demasiada frecuencia».

Más de 600 incidentes de agresión sexual fueron denunciados entre 2016 y 2018, lo cual incluía sexo oral o anal forzado.

Cómo es Halden, la cárcel en Noruega considerada la «más humana del mundo»

 

«Al revisar cientos de informes, no identificamos un solo incidente en el que un funcionario correccional u otro miembro del personal viera una agresión sexual, o interviniera para detenerla«, señalan los expertos.

Pese a que se sabe que no todas las denuncias sobre violencia sexual son justificadas, el propio ADOC comprobó que 30% de los casos que verificó sí eran denuncias justificadas (el promedio nacional de casos probados es 6,3%).

Getty Images. Pie de foto; El Departamento de Justicia entrevistó en persona a 270 prisioneros como parte de su investigación.

 

Y ya que los guardias en las cárceles de Alabama no están al tanto de las violaciones, o los internos no denuncian por «vergüenza» o temor a represalias, los investigadores consideran que el índice de casos podría ser mucho mayor.

En febrero de 2017 se dio un caso documentado en el que un prisionero de la cárcel de Fountains fue tomado por dos compañeros para que un tercero lo penetrara. Luego lo «forzaron a practicar sexo oral» y solo hasta que fue llevado al hospital se reportó el incidente.

En enero de 2018, un prisionero en la prisión de Bullock optó por cortarse la muñeca, pues «temía estar entre el resto de reclusos y necesitaba ser colocado en una sola celda» después de un intento de agresión sexual y física.

Y en marzo de ese año un prisionero de la cárcel de Ventress fue llevado a un hospital luego de que fue «atado, quemado y torturado durante dos días» en un ataque sexual en el que «el mango de una escoba quedó atorado en su recto».

No obstante, durante esos dos días los guardias no habían notado nada extraño.

Fuente de la imagen; Departamento de Justicia. Pie de foto; Las condiciones de algunas prisiones de Alabama fueron calificadas como «deplorables» por los expertos.

 

«Muchos empleados de ADOC parecen aceptar el alto nivel de violencia y abuso sexual como el curso normal de las cosas«, añaden.

En el caso de internos homosexuales, los guardias tienden a rechazar las denuncias de abuso sexual al asumir que «un hombre gay no puede ser violado».

Y en múltiples casos descritos en el informe se encontró que como resultado de una violación, la víctima era enviada a celdas de confinamiento mientras que los agresores «permanecían con la población general».

Violencia alarmante

El estado de Alabama se convirtió en la última década en uno de los más violentos de Estados Unidos,

La tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes en este estado en 2017 fue de 8,3, mientras que el promedio nacional era de 5,3, según los datos del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

Getty Images. Pie de foto; Las prisiones de Donaldson, Holman, Kilby, Limestone, y St. Clair son consideradas de «alta seguridad».

 

El informe del Departamento de Justicia indica que 24 prisioneros fueron asesinados en las cárceles del estado entre enero de 2015 y junio de 2018, periodo revisado por los investigadores.

Eso significa que si la población penitenciaria del estado fuera catalogada como una sola ciudad de 16.000 habitantes, en las cárceles estatales ocurrirían ocho veces más homicidios que en el resto de Estados Unidos.

«Nuestros expertos observaron que la cantidad de violencia de prisionero a prisionero en las cárceles de Alabama era mucho mayor que en otros sistemas penitenciarios similares», indica la investigación.

Peor aún, la inspección a los registros de muertes en las prisiones mostró que muchos asesinatos eran catalogados como muertes por causas «naturales», lo que elevaría la tasa de homicidios aún más.

Departamento de Justicia. Pie de foto; Al mismo tiempo que decayó el número de guardias disponible (izquierda), aumentaron los casos de violencia entre 2013 y 2018.

 

Un caso muestra es el ocurrido en febrero de 2018, cuando un prisionero murió luego de una pelea con navajas en la cárcel de Kilby.

La autopsia encontró heridas por apuñalamiento en la cabeza, el abdomen, la espalda y los brazos, por lo que el forense lo catalogó como una muerte intencional, pero no así en el reporte carcelario.

«Las autoridades indicaron que fue una muerte ‘natural’, a pesar de que la autopsia claramente indicaba que fue víctima de homicidio», dice la investigación.

Otro caso notorio fue el de la muerte de un prisionero en mayo de 2016 en St. Clair: «Cuando los agentes encontraron al prisionero, él estaba acostado boca abajo en su cama, y ​​su rostro estaba aplastado, lo que indicaba que había muerto hacía bastante tiempo».

Prisioneros armados

Los apuñalamientos y ataques con armas de fabricación casera, e incluso con armas comerciales, son otro de los problemas más graves detectados por el Departamento de Justicia.

En la prisión de Bibb, las autoridades reconocieron que unos 200 internos (de cerca de 1.800) tenían algún tipo de arma.

Los propios internos aseguraron que «todos» tienen cuchillos como medio de supervivencia: «Un prisionero dijo que ‘Bibb es un lugar donde tienes que pelear el día que llegas o serás una perra, así que obtienes un cuchillo».

Departamento de Justicia. Pie de foto; Un largo cuchillo fue encontrado en la prisión de St. Clair en 2017, durante la investigación.

 

La investigación encontró que en los mismos registros de las prisiones se ha indicado que los guardias han sido apuñalados, golpeados, pateados, pisoteados y amenazados con palos y navajas.

Un guardia fue «apuñalado hasta morir» en la prisión de Holman, el caso más grave encontrado en los dos años de investigación del Departamento de Justicia.

En medio de esta indagatoria fue que un guardia de la prisión Donaldson se atrevió a confesar: «Salir por estas puertas y saber que todavía estás vivo es tener un día exitoso».

Hacinamiento severo

Estados Unidos tiene la mayor tasa de población encarcelada de los países con grandes economías.

Eso se refleja también en Alabama, estado en donde por cada 100.000 habitantes 646 están tras las rejas, según las cifras del Departamento de Justicia.

«Si el estado fuera una nación independiente, tendría la mayor tasa de encarcelamiento en el mundo», señala Wanda Bertram, del Prison Policy Initiative.

La sobrepoblación de las cárceles es una de las condiciones «deplorables» más alarmantes en las cárceles de Alabama.

Su sistema penitenciario con 13 centros de reclusión está diseñado para albergar hasta 9.882 prisioneros, pero en esas instalaciones fueron contados 16.327 internos, es decir, una sobrepoblación del 182%, la más alta que tiene el país.

Y en Holman hubo un día en el que 11 guardias estaban asignados a vigilar la población de 800 prisioneros, mientras que en Bibb se contabilizaron 66 guardias para vigilar 1.800 internos en cuatro turnos.

«La combinación del hacinamiento y la falta de personal (…) crean un ambiente lleno de violencia, extorsión, drogas y armas«, señalan las autoridades federales.

Al respecto el comisionado del ADOC, Jefferson S. Dunn, reconoció hace unos días que efectivamente «existe una correlación directa entre la escasez de oficiales en las prisiones y el aumento de la violencia».

¿Qué dicen las autoridades de Alabama?

Para el gobierno de Alabama, las observaciones del Departamento de Justicia son «preocupaciones mutuas» que se han estado abordando en el Congreso del estado durante los últimos años, según un comunicado remitido a BBC Mundo.

«El Departamento de justicia ha identificado muchas de las mismas áreas de preocupación que hemos discutido públicamente durante algún tiempo. Durante los próximos meses, mi administración trabajará estrechamente con el Departamento de Justicia», promete la gobernadora Kay Ivey.

Getty Images. Pie de foto; El gobierno de Alamaba está llevando programas de arte y educación para la población carcelaria.

 

El ADOC, que colaboró con la investigación federal, dice que ha estado trabajando «activamente» para contratar más personal de vigilancia de las cárceles, mejorar su administración, reducir el contrabando, e incluso reemplazar las prisiones obsoletas.

Pero sobre el caso de los abusos sexuales, las autoridades penitenciarias se limitaron a indicar que buscarán que se haga cumplir la Ley para Eliminar la Violación en Prisión que el gobierno federal les pide implementar plenamente.

Para el Prison Policy Initiative, Alabama no tiene tiempo que perder.

«Alabama necesita con urgencia encontrar formas de reducir sus poblaciones carcelarias que no sean simplemente construir nuevas cárceles», señala Wanda Bertram.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-48033552

27/12/2021